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Parsis: la religión amable

Son los Parsis, una comunidad religiosa que viajó desde Persia (Iran) hasta la India hace de ello mil años. Son muy pocos; una gota entre un océano de Hindúes, pero tienen un extraordinario poder económico, industrial y cultural en este formidable país. Su religión se pierde en la memoria de la humanidad. Su Dios se llama Aura-Mazda y su profeta, Zaratustra. Practican una religión amable y solidaria que tiene, en cambio, reservado el derecho de admisión; no hacen apostolado, de tal forma que solo es Parsi quién nace Parsi. Los perritos son para ellos animales sagrados........

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La apasionante vida de las hormigas. Amor y guerra en el hormiguero

La vida de Sonia no es nada fácil. Su madre no la puede atender como ella se merece. No es de extrañar, Sonia tiene veinte millones de hermanos. Sonia es una hormiga y la sorprendemos en un momento importante de su vida: se muda de casa. Esta es la Primera Parte de un viaje al mundo de las hormigas del que nos encontramos tan satisfechos que se encuentra entre nuestros favoritos. No es para menos, estos seres diminutos serían los dueños del planeta si no tuvieran tantos enemigos. La fotografía es de Andrey Pavlov

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Venenos. Envenenadores y envenenados.

Os presentamos la serie Veneno. Unas entradas (post) de los que estamos bien satisfechos. Nos ha costado lo suyo pero ha merecido la pena. Después de documentarnos como lo hemos hecho no somos ya los mismos. Pensamos que las sepulturas están llenas de pobres infelices a los que alguién, que no les quería nada, les ha enviado al otro mundo antes de lo que era menester. Y no son casos contados, son miles, decenas de miles.........quién sabe. En cualquier caso bastantes más de los que pensamos ¿Exageramos? Bueno, juzga tu mismo y lee

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La historia del pañal

Estos pantalones sin entrepierna que utilizan los niños de corta edad en China se llaman "kaidangku" y tienen ya un largo recorrido. Al parecer se utilizan en China desde la época de Mao. Están en vías de extinción y poco a poco son sustituidos por los pañales desechables. En Occidente, sin embargo, los pañales de un sólo uso se ven cuestionados y regresa el pañal reutilizable...

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Marca España: Una historia de ovejitas

La epopeya de esta ovejita no tiene nombre. Fueron dueñas de La Península Ibérica durante siglos. Cuidadas y mimadas hasta la extenuación. Protegidas con celo por Reyes y pastores pues su lana se consideraba y se considera única. Víctima de secuestros y tráfico ilegal con el proposito de conseguir suficientes ejemplares para asegurarse su reproducción. Estimada como pocas especies en Argentina y Australia. Es una institución en Nueva Zelanda donde ya la consideran una especie propia. Es la oveja merina española, un animalito que ha conquistado el mundo. La foto es de National Geographic

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Califato de Córdoba. Califas y Emires del Califato de Córdoba. Línea del Tiempo



ALMANZOR
Almanzor


Emirato Independiente de Córdoba

                                                          Abderraman I                         756-788
                                                           Hixem I                                  788-796
                                                           Alhakam I                              796-822
                                                           Abderraman II                       822-852
                                                           Muhammad I                         852-886
                                                           Al-Mundir                              886-888
                                                           Abd Allah I                            888-912 

Califato Independiente de Córdoba  
    
                                                           Abderraman III                      912-961
                                                           Al-hakam II                            961-976
                                                           Hixem II                                976-1013                                                                                                                                                                                                                                                               Sulaimán al-Musta'in           1013-1016
                                                           Alí ben Hamud al-Násir       1016-1018
                                                           Abderraman IV                   1018-1018
                                                           Al-Cásim al-Mamún            1018-1023
                                                           Abderraman V                     1023-1024
                        Muhammad III                     1024-1025    
                                                           Yahya I al-Muhtal                1025-1027
                                                           Hisham III                             1027-1031
                                   Reinos de Taifas 


                         

History of perfume in Spain. The medieval Spain. The Christian kingdoms [Second Part]. Historia del Perfume en España. Reinos medievales.



Tenemos razones para felicitarnos, tras siete años de trabajo, estamos a punto de concluir nuestra Historia del Perfume. Queremos publicarlo, pero aún no tenemos claro el título. Lo único seguro es que se presentará en dos o más volúmenes, así lo exigen sus dimensiones: más de quinientas páginas, centenares de fuentes bibliográficas, dos mil notas a pie de página. Hemos seleccionado un fragmento de texto, bien significativo del estilo y la impronta discursiva que hemos utilizado en la obra. Pertenece al capítulo dedicado a España en su periodo medieval. Confiamos que sea de su agrado:



«..........El perfume  siempre ha sido testigo, y no precisamente mudo, de los grandes momentos de La Humanidad, incluido el postrero al que llamamos muerte, asaz irreverente y de cuyo hedor suele protegernos a los vivos. El perfume como otros bienes muebles, servía para aliviar en parte un tiempo cruel y arbitrario en el que los hombres parecían soportar la historia como un peso, inermes sin alivio alguno a su pesar.  Menendez Pidal entre el colosalismo de su Historia de España[1] deja penetrar algún que otro hilo de vivencia  íntima  en su crónica de los siglos XI y XII cual es su aproximación a las someras residencias campesinas o las más sólidas, aunque escuetamente confortables de los nobles;  cubierta la fría superficie de sus losas por  pequeños escabeles sobre los que reposar los pies evitando así el frió invernal, pero también por flores y plantas fragantes  en primavera y verano y paja menuda en invierno, reservándose las alfombras  a las habitaciones de descanso, si las hubiere. 
La Historia del perfume, y por no decir la de su hermana mayor, la cosmética, está aún por escribir en nuestro país. La documentación es escasa, cabos sueltos aquí y allá, es necesario filtrar una gran cantidad de información para obtener ralos resultados y sobre todo hay que saber buscar. Si este empeño se orienta hacia un periodo tan fuertemente manido en acontecimientos como lo es la Edad Media el anhelo es doblemente dificultoso porque a la limitación de las fuentes se une el discurso oficial, que raramente se desvía de los tópicos al uso: Reconquista, reinos cristianos, reinos de taifas, batallitas, cronología de los Reyes y cosas por el estílo. El páramo testimonial, la cicateria de las fuentes, la endiablada lexicografía o la mera displicencia hacia lo que se considera evidencias menores de la historia,  pueden llevarnos a considerar que el conocimiento en  torno al perfume debe, por lo que respecta a la  Edad Media española, sufrir una elusión, como si no hubiera existido, pero esto no es así. Hemos encontrado la «deducción contextual»  que grosso modo consiste en exprimir los datos que verazmente poseemos deduciendo de estos, escenarios no previstos en el guión original. Se puede sacar partido de uno de los más eximios historiadores; Claudio Sanchez Albornoz, notable medievalistas  intentó una aproximación al cifrado de  la vida cotidiana en una ciudad del año 1000, supuestamente León. Este hombre manejaba una descomunal cantidad de legajos, incunables y fuentes, escritos originales. Pero sentimos no obstante una cierta frustración ante el esfuerzo academicista de Albornoz, no hace referencia explicita alguna a los perfumes y eso que se extiende largamente sobre los útiles que acompañan la vivencia de un sujeto del año 1000. Albornoz, como muchos historiadores,  vivían un paradigma cultural en el que no había lugar para encajar sustancias que recrearan el olfato; no merecían ser historiadas. Nos consta que pudo hacerlo, de hecho estaban ante él y no se daba cuenta,   porque alude a los numerosos especieros que se distribuyen en las mesas de los poderosos,  lo que ya sugiere la presencia de productos exóticos destinados al tocador vista la utilidad aromática  de varias especias: tanto del azafrán, como la canela, la nuez moscada , vainilla etc  mas allá del arte de la cocina —de uso muy limitado debido al oneroso coste de estos productos— Se trata de implementos básicos a cualquier ungüento aromatizado destinado a adecentar los descuidados olores corporales. Con el mismo espíritu abordamos el episodio, casi arqueológico, de Santa Maria del Naranco en el lejano (842) parece destinado en origen a una explotación lúdico cosmética o ceremonial de la monarquía astur-leonesa, tenida como heredera del reino visigodo y sin ningún compromiso religioso en su planteamiento. Nos inclinamos por esta perspectiva a la vista de lo que parece un baño o caldarium en la planta inferior del edificio  lo que de alguna manera daría pábulo a una cultura hedonista capaz de sobrevivir entre los rigores teológicos del cristianismo medieval más montaraz y el modesto pulso de la cultura urbana. 

No sabemos casi nada de cómo olía la Edad Media mas allá de los consabidos tópicos, y en realidad nunca lo sabremos porque, aunque formalmente pudiéramos recrear una presentación aromática del pasado, la percepción no sería la misma, el olor tiene una peculiar querencia a embeberse de todo lo que le rodea, de alguna manera se simbiotiza con el mundo. Mas dicho esto sí que podemos rastrear sus ocurrencias completando poco a poco un paisaje desdibujado. Por eso retornamos a León donde nos aguarda otra provechosa e ilustrativa pieza, se encuentra en su Catedral,  es un manuscrito litúrgico del siglo X ilustrado en el folio 271v. Se trata de una composición con tres personajes que nos brinda un nuevo indicio; esta vez atañe al envase en el que se conservaban los insunos aromáticos, en este caso se trata del oleo sagrado; observad el cuerno litúrgico empleado por la autoridad eclesial para ungir a un desconocido monarca. No hay simbolismo alguno, a falta de un recipiente más adecuado los cuernos eran uno de los útiles dispuestos[2] para la conservación y el transporte de los valiosos aceites esenciales, aprovechando la impermeabilidad que le proporcionaba la queratina de su estructura. Así pues vestigios de esta naturaleza, adecuadamente contextualizados, permiten colegir la existencia de una técnica, si bien minoritaria, destinada a satisfacer las placientes inclinaciones aromáticas  en este caso de los poderosos o mas plausiblemente un comercio de exotica con el Sur Peninsular.



Antiforario

      Pero la extrema pobreza o la mera subsistencia, en un permanente precario existencial, no impedía que hasta los mas modestos personajes  pudieran ocasionalmente valorar  los buenos olores de la floración silvestre, conservándolos incluso entre las escasas piezas de su pertenencias.  Una precariedad que es  producto de la magnitud de su propia penuria. Podemos hacernos una idea de la desalentadora poquedad material gracias a  Aymeric Picaud;  un viajero medieval por el Camino de Santiago;  observaba este que los habitantes de los valles vizcaínos y alaveses acuclillados para calentarse enseñaban sus partes íntimas fueran hombres o mujeres,  ya que carecían de ropa interior, comiendo todos del mismo plato sin utilizar cuchara y bebiendo de la misma jarra.  Sanchez Albornoz refiere que incluso las puertas de las miseras viviendas podían ser embargadas y retiradas de su marco por deudas. La arbitrariedad de los poderosos, el hambre y enfermedad añadían un plus de fatalidad. La vida era terrible, las condiciones que se procuraban entre sí los hombres no enmendaban en nada la dureza del medio. A las enfermedades se unía la constante amenaza de los lobos, los accidentes que dejaban incapacitado, el hambre —hasta el punto de que esta era la condición natural de cualquier siervo—, la perdida de los seres queridos lo que procuraba una dureza de ánimo rayana en el desapego, la crueldad y la indiferencia entre todos y hacia todos y todo, el pavoroso miedo a la muerte tras una vida cumplida de excesos que eran paradójicamente el único medio de sobrellevarla sin perder la cabeza. Las mujeres morían antes que los hombres sometidas a un plus de riesgo que llegaba de la mano de sus numerosos embarazos y partos hasta el punto de que la viudedaz masculina era frecuente, si bien por escaso tiempo, toda vez que volvía a matrimoniar o emparejar. Los huérfanos podían ser o no aceptados por la nueva pareja, por lo general el padre solía desentenderse de su prole cuyo destino quedaba al albur de la recién llegada. En el mejor de los casos su existencia no debía interferir en el bienestar de los que estaban por llegar, si esto era posible. La mortalidad infantil no se explica solo por la virulencia de las enfermedades sino que compete también al instinto de supervivencia de sus progenitores, incapaces las más de las veces de sustentar sus necesidades más básicas. Llegado el caso los hijos se vendían, se infantizaban, se les dejaba perecer inánimes. El sistema era cruel, las penas extremas y los hombres apalizaban a sus mujeres y a sus hijos. Con veinticinco años se era viejo. Tomemos por azar a cualquier mujer. Esta misma. Se llama María. Tiene veinte años pertenece a una clase que fluctúa entre la indigencia y el relativo bienestar que le proporciona una vaca y un pequeño terreno. Cualquier mal año la convierte en pobre de solemnidad. Entre tanto puede, llegado el caso, alimentar a sus cuatro hijos con la leche de la vaca. Esta vale tanto como cualquiera de sus retoños, no es que lo diga su marido ella también lo piensa a su pesar, por eso la vaca se encierra por la noche con el resto de la familia dentro del chamizo que les sirve de vivienda,  separada solo por  una cuerda de esparto para impedir que les pisotee durante el descanso. Pese a su edad es ya una mujer madura, le faltan varias piezas dentales, tiene el vientre hinchado, a medias por su alimentación pero sobre todo por los embarazos. Sus pechos están flácidos y las manos encallecidas, pero no tanto como sus pies. Anda descalza no sabemos si tiene zapatos. El marido siempre la aborda por la espalda porque no soporta el hedor de su aliento, no es el que suyo huela mejor pero lo tiene tan interiorizado que no se da cuenta de que repugna tanto o mas que el de su esposa; ciertamente en aquel acoplamiento físico no hay nada de afecto es solo una necesidad más como orinar o comer. María es sorda de un oído, su primer marido la pegó allí un golpe  con la mano abierta y la rompió el tímpano. María lo recuerda con pavor, el tipo se quedó dormido sobre su bebe y lo asfixió, la zurraba a todas horas. Un día desapareció; bendito sea Dios aunque debería de agradecérselo a Ala, toda vez que fue una partida de musulmanes la que lo capturó para los mercados de esclavos del Sur o quien sabe si más allá, al otro lado del Mediterráneo. Este podía ser el diario acontecer de la Península, aunque a veces  esta incuria viniera también agravada por esa zona de mareas vivas que fue la franja central de la Península, marcada por  la disputa entre musulmanes y cristianos. Empantanada  durante varios siglos entre la persistencia de un conflicto humano, pero también por  la perturbadora climatología.

     Desde luego nuestra infeliz María tenía más probabilidades de morir en los siguientes cinco años que la de seguir sobreviviendo de esta manera. Había descubierto, eso si, que masticando hojas de romero la fetidez de su aliento se atenuaba y si mezclaba el romero con unas pequeñas hojas de borde aserrado el efecto era aún mayor. No sabía su nombre y por eso se refería a estas últimas como buenas hierbas, estaba claro que el derecho a la delectación olorosa no figuraba entre los abundantes expolios a los que era sometidas las clases más humildes, efectivamente las más sofisticadas manufacturas aromáticas: algalia, almizcle, mirra, nardo, etc. no podían estar a su alcance pero su universo olfativo no quedaba por ello restringido a la acre y ácida violencia de la hediondez Con la debida cautela encontramos en la riqueza botánica de la Península el adecuado deposito de las fragancias, la cultura silvestre de los aromas estaba al alcance de cualquier modesto siervo o campesino; la arqueobotánica andalusí de origen popular,  que no reparaba en fronteras políticas ni limes religiosos da buena prueba de ello a la vista de su influencia en el Norte peninsular por la permeabilidad de una invisible frontera.





Santa María del Naranco. IX. Nosotros pensamos que se trata de un pabellón destinado al ocio mundano sin compromiso religioso alguno.
Santa María del Naranco. IX. Nosotros pensamos que se trata de un pabellón destinado al ocio mundano sin compromiso religioso alguno.

     El saber popular estuvo pronto al uso de esos tesoros aromáticos en los que tan pródiga es la superficie del país y que se ofrecen directamente al disfrute. Véase esa hoja lanceolada, eternamente verde que es el laurel: culinario y medicinal como buena parte de los productos de olor. Pertenece a la noble familia de las lauráceas, que presentan productos quizás mas onerosos, pero no tan populares como él mismo: por ejemplo el sasafrás, el alcanfor o la canela de Ceilán [la mejor del mundo pese a que Marco Polo intentara granujear comercialmente a sus competidores confundiéndoles y desviándoles [3] hacia cierto producto de menor calidad originario del sur de China].  El laurel como la mirra esconde una leyenda de amor y de pasión..................»



[1] Como es bien sabido se trata de una obra de 60 volúmenes.


[2]  No existía mucha variedad: las caravanas que transportaban la mirra hasta  la ciudad de Palmira en la actual Siria utilizaban pieles de cabra para proteger la  resina. Ver el Capítulo dedicado al mundo árabe a este respecto.

[3] Los portugueses hicieron con el correr de los siglos un verdadero arte de      las   artimañas comerciales y de la discreción. Protegían de esta manera su monopolio mercantil sobre las especias y los aromatas. Expulsaron a los árabes de Ceilan, llegaron a China impulsados solo por la codicia de los áloes y acabaron con el monopolio de los productos suntuarios que la Serenísima Venecia había mantenido durante siglos en el Mediterráneo aliada con los musulmanes de Egipto. Este parece el principal motivo por el que nuestros vecinos bordearon la costa occidental de África abriendo así una ruta marítima alternativa. Ver también el Capítulo que se ocupa de China y Japón










HISTORIA DE LA ELEGANCIA Y EL DANDISMO. BAGDAD SIGLO IX

Hace ya algunos años dimos entrada a sendos trabajos relacionados con el buen gusto y la elegancia. Nos referimos al episodio de Los Incroyables situado cronológicamente en los postreros años de la Francia de la Revolución, y el fenómeno conocido como dandismo cuya figura mas señera es la de Brummell. Ambos movimientos se caracterizan por sustanciar una reacción aristocrática ante la apremiante intromisión de una nueva clase social; la burguesa en los circuitos del lujo y la ostentación. Ambos cultivaron una disposición de despecho hace estos nuevos ricos dando por cierto que el buen gusto y la curialidad era mas bien una cuestión de cuna que de dinero, de tal manera que "el burgués se protege del clima pero solo el elegante se viste" acabó por constituir su máxima. La cultura, la educación, la etiqueta, el saber estar solo estaban a disposición de unos iniciados que además de vestir primorosamente participaban de unos códigos y una gestualidad exclusiva entre los que no tenia cabida la aristocracia del dinero. Cabe decir que a lo largo de la historia esta aristocracia del buen gusto ha dejado su huella en distintas culturas. Consideramos los llamados "lindos" o "petimetres"  personajes escasamente documentados pero presentes en el barroco español o los distinguidos personajes de la dinastía Tang en China [+618 a +907] que culminan en sus modos todo el sofisticado refinamiento de la civilización China. 
Vamos a retroceder mil trescientos años para ocuparnos en esta ocasión de los abasidas, así conocidos porque su primer Califa fue Abul-Abbas en el +750. Sabemos que los abasidas desalojaron del califato a los Omeyas¹  que habían establecido en Damasco su capital. Doce años después en el 762, Al-Mansur decidió trasladar su capital a la ciudad de  Bagdad. De hecho determinó construirla, aprovechando un antiguo enclave persa, en un lugar próximo al río Tigris. Para ello decidió pintar  en el suelo con una marca de ceniza, la urbe que había imaginado,  y tras cinco años de trabajo y cien mil hombres consiguió erigir la que acabaría por convertirse en la ciudad mas brillante del mundo durante algunos siglos. Capital de un Imperio que se extendía desde la fronteras de La India hasta el Estrecho de Gibraltar, cosmopolita y refinada en extremo. Por sus calles se movían personajes llegados de La India, China, las estepas rusas, europeos, blancos, negros, musulmanes, cristianos, judíos. Las riquezas que llegaban desde todas las partes del planeta, señaladas estas por cada una de sus cuatro puertas de hierro,  consiguieron configurar una clase de personajes exquisitos y refinados: los elegantes que impusieron sus gustos estéticos durante un par de siglos en los modales, la indumentaria y la alimentación. 


Puerto fluvial del Tigris


     Maestros de la indolencia y el buen gusto, aficionados a los ejercicios poetices y el coqueteo intelectual.  Inclinados  muchos de ellos hacia una afectado afeminamiento y otros rendidos de admiración ante la belleza inmarcesible de las cantantes, una suerte de hetairas cultivadas tan agudas, ingeniosas e inteligentes que a fuerza de recibir un pago por sus servicios muchas de ellas llegaron a conseguir la libertad, si no la legal sí aquella que nace de de la potencia de sus atributos. La dinastía de los abasidas al trasladar su capital a Bagdad quedó impregnada entre otras de la herencia persa. Marcas iranas en la cultura Bagdati lo constituyente por ejemplo las capas de seda, la poesía, la jardinería, los velos semitransparentes y las zapatillas,  en efecto; cómodo calzado cuyas plantillas fueron impregnadas con las mas delicados perfumes, tal y como atestigua el consumo que de ellas hacia la madre del califa Al-Mutadid [857-902] que requería un nuevo par de piezas por semana. También es de origen persa la soprendente manera de conservar el peso consumiendo barro de Jurasan² puesto que la obesidad era considerada tanto un desajuste físico como intelectual. En este sentido la eqtiqueta culinaria de los elegantes pasaba por tomar bocados pequeños, masticando lentamente y evitando la glotonería. La parte de la mesa que ocupan deben quedar limpia de sal, migas, liquido y por supuesto grasa. A un elegante se le conoce sobre todo por la forma de comer, si el alimento le hace perder las formas no merece pertenecer al mundo de los elegidos. Entre las comidas que deben evitar se encuentran los guisos del día anterior, ni los que estén recalentados. Deben abstenerse de mojar en el caldo, evitando en lo posible la langosta, el bogavante y las legumbres por los gases y frecuentes borborigmos intestinales que ocasionan. La comida debería limitarse a una ingesta por jornada.


La Ciudad Redonda de Bagdad y sus Cuatro Puertas señalando a cada uno de los puntos cardinales
La Ciudad Redonda de Bagdad y sus Cuatro Puertas señalando a cada uno de los puntos cardinales

     Los hombres gustan vestir finas camisas, túnicas de lino, tela de seda y de filoseda³, velos bordados y teñidos con alafor. Tejidos forrados, camisas impregnadas con almizcle, túnicas perfumadas con ambar. No era posible la mezcla de ropa sucia junto a ropa lavada ni tampoco ropa lavada con ropa nueva. En el calzado se debía de evitar los teñidos rojos, los botines  carecían de talón y eran elaborados con piel negra. Utilizan calcetines de seda cruda o de lana de cabra. El perfume de los elegantes estará elaborado con almizcle desmenuzado en agua de rosas o aloe perfumado mediante ambar gris mezclado con agua de claveles. Otra opción es la que ofrece los polvos mezclados con diversas esencias. En cualquier caso el perfume debe ser discreto, apoyándose para esto en el hadiz⁴ del Profeta que sugiere que el perfume del hombre no se debe ver. 







     Pero el movimiento de los elegantes de Bagdad no compete solo a los hombres; las mujeres podían y debían participar también del mismo, habida cuenta de que eran uno de los grandes elementos de inspiración poética, demostrado alguna de ellas unas altas cualidades intelectuales que les hacían merecedoras de participar en igualdad de condiciones en cualquier celebración. A ellas les estaba permitido vestir finas túnicas color oro, gasas de varios colores, seda de lunares, mantos de filoseda, cuellos adornados con collares, mantos negros impregnados de espliego. Usaran sandalias forradas de piel, acharoladas, con la suela mas fina por el centro. Podrán también utilizar botines cortos, sin talón como en el caso de los varones. En cuanto a los perfumes femeninos deberán inclinarse por el sándalo, el clavo, el azafrán, el agua de alcanfor, aceites de violeta, de lilas y sargatillo. Las mujeres podrán en cualquier caso utilizar todos los perfumes de los hombres pero estos se abstendrán de hacer lo propio con los aromas femeninos.

Todo esto acontecía en una ciudad durante el siglo IX. Una urbe que en algún momento de su historia llegaría a alcanzar el millón de habitantes. De aquella Bagdad no queda casi nada, fue destruida por los mongoles en 1258 en el que es probablemente el episodio de exterminio humano mas extremo al que la civilización islámica se tuvo que enfrentar a la vista de los centenares de miles de victimas causadas por la ira de estos bárbaros. Aquella Bagdad pintada en los cuentos de las mil y una noche está ahora bajo los pies de sus visitantes, es el polvo que pisan lo que queda de ella.  Mesopotamia carece de piedra y todas las civilizaciones que por ella han pasado utilizaron básicamente el barro para construir, de forma que polvo fueron y en polvo se convirtieron.



[1] Abderraman I fue uno de los pocos Omeyas que sobrevivieron a la matanza, fundó el emirato independiente de Córdoba
[2] Conocido también como bucarismo. El consumo de barro en la Corte de España está suficientemente documentado y es herencia musulmana. Actualmente se ha insinuado en algunas dietas alimentarias con el fin de perder peso
[3] Mezcla de seda, algodón y lana
[4] Conjunto de normas fijadas supuestamente por el Profeta Mahoma. Si bien la mayoría de ellos son de carácter apócrifo





Harenes y serrallos en Al-Andalus


El harén es el recinto que mas literatura ha generado y a veces con una cierta insana curiosidad.  Pero este es un territorio prohibido que pierde un poco su acento sensual cuando los pocos testimonios directos que poseemos sugieren mayormente entornos interesados en la cocina del poder político. El harén es mas bien una olla a presión en el que decenas, y a veces centenares de mujeres, conviven día y noche suspirando de ambición que no de amor por los favores del mismo hombre. Este recinto hervía de natural con los peores instintos de la especie humana a la vista del obligado confinamiento de las mujeres. Era la casa de la madre del califa, la de sus esposas, sus amantes y aquellas, que sin serlo, aspiraban a ocupar un lugar en el lecho. Por todo ello la insidia, la vileza y mortal sutileza se empleaban de común como armas, bien para ganarse el favor del califa o  bien para arrebatársela a quién lo poseía. La única jerarquía fija era la que venia marcada por los derechos de sangre; madre e hijos del califa, aunque en el peor de los casos al infortunio de este le seguían, como los eslabones de una cadena, la desgracia del resto de sus familiares. El episodio de Abderraman I es bien patente, buena parte de su familia fue asesinada en Damasco y solo su precipitada fuga le permitió sobrevivir; no queremos ni pensar el destino reservado a las favoritas del harén.  No había descanso, si reposo, ni tregua. Amistades ninguna, y enemigos todos. Muchos reyes de taifas se criaron en este paraninfo de la maldad en el que servilismo y ambición se mezclaban con la hipocresía o la indisimulada inquina.
 
     Todas las concubinas podían ser elegidas para una noche de placer, pero muy pocas serán consideradas como "el colmo de los deseos"[1].  A veces la seducción es tan completa que resulta ciertamente dañina para  la propia Institucion califal; fue memorable la irrupcion de Nawar en el mihrab de la mezquita de Damasco, una cantante esclava favorita del califa omeya [706-744] Al-Walid II, uno de los muchos príncipes del Islam corroídos por el alcohol. Nawar se ocupó de dirigir el rezo por delegación del beodo califa lo cual explica en parte la brevedad de su reinado [743-744][2] Otras veces la propia lucidez del Príncipe se ve comprometida por los arrebatos febriles de una pasion desbordada. La avidez desordenada del Califa Adud-al-Dawla [936-983] por una de sus esclavas le hizo tomar la terrible determinación de matarla pues el deseo que por ella sentía ocupaba buena parte de sus pensamientos llevándole a una gobernanza incierta[3]


women's quarters in a seraglio, by John Frederick Lewis
Women's quarters in a seraglio. J.F. Lewis [1895-1875]


     El poder de las esclavas sobre los Califas roza aspectos de la naturaleza humana no incorporados a la Historia pero no por su irrelevancia sino porque son absolutamente imprevisibles; la personalidad de Al-Hakam II, la incorporación a su psicología de los aspectos relativos a su largo proceso de maduración a la sombra de su enérgico padre Abderraman III, puede explicar la irrupción en su vida de la ambiciosa Subh, una esclava de origen vascón que llegaría a convertirse en la madre del heredero y a la que el Califa obligaba a vestir como un joven varón dando así pábulo a las inclinaciones homosexuales que tanto desagradaron a su predecesor.      

     El harén tiene algo de parque zoológico en el que los instintos mas primarios son generalmente los que rigen la supervivencia, la rivalidad se intuye, se huele no es necesario declararla explícitamente. Las intenciones son transparentes, casi siempre la sinceridad, los sentimientos nacidos de la nobleza del alma ofrece más peligros que ventajas. Concurriría desabridamente a esta sorda atmósfera la naturaleza del árabe puro adaptado al territorio peninsular  al que algunos autores suponían cortés y ocurrente muy parecido al andaluz actual, pero al que otros hacían despótico con los inferiores, arrogante con los iguales y servil con los poderosos

En un recinto en el que numerosas mujeres jóvenes permanecen inactivas y ociosas se establecen lazos de afinidad emocional y física: son pecados menores, los musulmanes toleran el lesbianismo con bastante mejor disposición que el adulterio. A la postre, es lícito dudar de que ese acicalamiento exquisito y primoroso al que se dedican las concubinas tuviera solo como propósito destacar  sobre las demás para que El Califa repare en ellas. Nos atrevemos a afirmar que se trata mas bien de una cosmética para uso interno del harén. Imaginamos estos recintos de cualquier ciudad andalusí: Sevilla, Almería, Córdoba, Granada, cualquier tarde de verano. Humectados los suelos con vinagre aromatizado mientras que circulaba mansamente una agradable corriente de aire por mor de la disposición de las piezas arquitectónicas, entoldados, fuentecillas, inverosímiles regatos, umbrías, cascadas, apacibles esquinas, lienzos suspendidos del techo humedecidos para que al ser suavemente oscilados sobre sus cabezas rompieran la fatigosa pesantez estival del aire salpicándolo con notas de azahar o jazmín . Aprovechando al máximo el agua finamente pulverizada en los jardines que, al contacto con las flores, obtiene de ellas esa sutil y penetrante esencia que solo los climas cálidos son capaces de proporcionar. Rodeadas por jóvenes esclavos, seguramente eunucos,  provistos de lujosos recipientes conteniendo agua de rosas o de albahaca con la que de vez en cuando rociaban sus cabezas o humedecían sus pies.  Y por si esta campana de olores no es suficiente, el sopor estival se intensifica con las manos hábiles de las masajistas trabajando con aceites olorosos y ungüentos los músculos de la espalda, la fina cordillera de las piernas, los glúteos, las plantas de los pies. Una nube de sirvientas silenciosas  trabajando la depilación de las cejas; pelo a pelo, pintaban sugerentes  lunares en su rostro utilizando para ello el peligroso y dañino Khol, un derivado del sulfuro de plomo con el que también se  perfilaban sus labios, cejas y pestañas en un proceso cosmético conocido como alcoholar






NB: Se han retirado las notas a la pie por decisión del autor. Se trata de un texto perteneciente a la Historia del Olor y el Perfume que se encuentra protegido por LPI y del que somos autores.


















Califas y Sultanes Locos.

Ibrahim I. La Casa Mundo
Ibrahim I

El califa es el heredero del profeta, detenta pues el poder religioso pero también el civil es un teocrata comprometido con la defensa de la fe y los Santos Lugares que en un principio recibía su autoridad del vinculo familiar con el Profeta, esta línea pasó sucesivamente desde los Omeyas a los Abasies y por fin a los otomanos. El Califato acabo por legitimarse con el tiempo ademas de por el ejercicio de la fuerza, a través de la propiedad de  tres reliquias: la capa del Profeta, uno de sus dientes y un rizo de sus cabellos Esto es lo que  hizo por ejemplo el califa otomano Selim I [1465-1520] trasladando esta potente simbología al palacio de  Topkapi . Con todo, el Califa era solo un servidor de la fe y nunca habría traspasado los límites del poder humano. Ninguno de los príncipes del Islam hubiera llevado su prominencia hasta el  endiosamieto de su figura. Parece que solo hubo una excepcion en la figura del muy excéntrico califa fatimi; Al-Hakim [985-1021] que consiguió sublevar El Cairo en su contra al proclamar su divinidad, tenida por absurda, casi al final de un reinado.

El Cairo viejo en efecto se amotinó en el 1020, harto de soportar una gobernanza errática y sangrienta que llegó a su culminación con la agotadora exigencia de que todo ciudadano  que se encontrara presente en el lugar en el que su nombre fuera pronunciado debía de postrarse sin que el demérito de su edad y estado sirviera como excusa. El Cairo había tenido que soportar durante varios años el arbitrio, la crueldad y la vesania de un demente que por ejemplo hizo matar a todos los perros de la ciudad, prohibió la ingesta de determinados tipos de pescado así como el juego del ajedrez. Estableció la ley marcial pero a la vez exigía a comerciantes y vendedores mantener su actividad durante la noche, iluminando las callejas para aliviar probablemente su insomnio. Entre sus numerosas extravagancias prohibió la manufactura del calzado destinado a las mujeres. Un día desapareció y no se tuvo mas noticia de él que los restos ensangrentados de su modesta ropa sobre el burro a cuyo lomo gustaba pasear, descuidado su aspecto hasta el extremo de la indigencia.
Al Hakim. Lacasamundo
Al-Hakim

 Al-Hakim fue una excepción. Que sepamos fue el único de los califas que usurpó sus prerrogativas yendo un paso más allá. Por eso nos inclinamos por su demencia. En este viaje hacia el extravío sí que fue acompañado por varios teocratas: Ibrahim I,  llamado el loco, lo que despeja cualquier duda. Sultán otomano desde 1640 hasta 1648. Aunque "la ley de fratricidio"[1] se había suprimido desde hacia al menos un siglo,  Ibrahim vivió sus primeros años aterrado en el llamado Kafes, la jaula del palacio de Topkapi, un confinamiento de lujo.  

El Kafes era el recinto en el que los sultanes recluían a los familiares con derecho de sucesión al trono hermanos o hermanastros por lo general. En el caso de sentirse amenazados ordenaban a los jenizaros su ejecución. Ibrahim tuvo que presenciar como cuatro de sus hermanos fueron asesinados, y ni siquiera dio crédito a la noticia de que había sido elegido sultán pensando que era solo una argucia para asesinarle. Probablemente sufriera ya trastornos psicológicos derivados de su confinamiento. Incapaz de gestionar gobierno alguno, su madre, la llamada Kösem Sultan, se encargó de ejercerlo mientras que él se abandonaba a una permanente incuria sensual, viviendo prácticamente rodeado de concubinas, bufones y músicos. Sus orgías llegaron incluso a escandalizar a el propio harem Entre sus numerosas extravagancias figura la habitación de los espejos donde creía encontrar un estimulante visual a su ya consumida libido. Sufrió frecuentes ataques epilépticos y con el propósito de vigorizar su frágil naturaleza solía tomar café disuelto en abundante ambar gris. El precio de este producto adquirió en el sultanato precios astronómicos. Tanto mas cuanto que el sultán lo utilizaba abundantemente en su barba, ropa, habitaciones y sobre el cuerpo de sus amantes. Estableció un impuesto especial sobre el mismo y las pieles, particularmente sobre las de la marta cibelina Fue estrangulado, aunque su cuerpo tuvo mejor suerte que el de su visir Ameh-Baja conocido con el postrer apodo de "bezarparé" a la vista de sus restos, esto es: destrozado en mil pedazos .  




[1] Permitía al sultán eliminar físicamente a hermanos, hermanastros y demás familia con el fin de erradicar la legitimidad de una posible sublevación. Su Abolición fue sustituido por el confinamiento a perpetuidad en el El Kafes, un recinto próximo a la residencia del Sultán.




Ambar gris. El mejor perfume del mundo


El ámbar gris es una de las pocas sustancias de origen orgánico cuya incorporación a la perfumería marco un antes y un después en la manufactura de sustancias aromáticas. Fueron los árabes con casi total seguridad los primeros que incorporaron el ámbar gris a los preparados olorosos. Al Ámbar gris se le ha dado en llamar "el vomito de un cachalote", pero es una expresión inadecuada porque el ámbar gris es una obstrucción intestinal en el aparato digestivo de los cachalotes. El cachalote mantiene una dieta basado en la masiva ingesta de calamares, su apetito es insaciable hasta el punto de que cada dos días debe vomitar parte de su alimento por la imposibilidad que sus cuatro estómagos tienen para digerirlo. Aproximadamente en el uno por ciento de los casos el bolo fecal a veces tiende a bloquear el intestino, esto sucede por varias razones, estas pueden obedecer a una deficiente diseño anatómico del mismo, patologías, incluso al propio azar. Como quiera que este coprolito está formada por productos de desecho, inasimilables básicamente; formado por los durísimos picos quitinosos del calamar y restos de una sustancia lubricante que protege su tubo digestivo, la obstrucción solo puede resolverse o bien por una expulsión espontánea o por un bloqueo definitivo del recto lo que compromete fatalmente la vida del cetáceo, cuando el bloqueo es completo le estallan literalmente las tripas.  

     Esta masa fecal de olor nauseabundo enriquecida con la aportación de millones de bacterias residentes en el intestino es el ámbar gris. Efectivamente la perfumería vive en un delicado equilibrio, de un lado esta la fetidez pero del otro ya se encuentra la fragancia. El ambar debe su rareza a un proceso patológico que afecta a una mínima parte de la población de cetáceos.  Pero aun carece de valor alguno es solo un bloque esponjoso un poco menos denso que el agua por lo que permanece sumergido  en parte, al capricho de las corrientes. Hasta hace bien poco se pensaba que el océano le iba cincelando como si fuera un escultor, el agua salada, la luz del sol, el tiempo transcurrido a merced de las corrientes definen sus propiedades de una manera única. Por si estas circunstancias no fueran suficientes para reconocer en el una absoluta singularidad convendría destacar que cada trozo de ámbar lleva marcada una traza dietética única en la que la proporción de las distintas especies de calamar depende de los mares por los que el cetáceo se haya alimentado, la profundidad a la que lo ha hecho y otros factores marcados por el azar que harán prácticamente imposible la existencia de dos piezas de ámbar gris idénticas en calidad y forma. Huele que apesta recién excretado pero el mar obra la trasformación adecuada, y lo presenta como una fetidez rota prestigiada con tonos oceánicos, amaderados e indolentes.... En esta carrera por encontrar epítetos adecuados la que mas destaca es la del naturalista francés Georges Pouchet [1833-1894] que encontraba el olor del ámbar perfectamente conveniente al nicho donde se había elaborado: el ámbar olía a cachalote. 

     Los nódulos son transportados por las corrientes hasta que una mínima parte de ellos acaban siendo depositados en las ensenadas, bahías o calas. No todas las piezas de ámbar gris son de la misma calidad, algunos son directamente descartables; el fresco es de color negro, untuoso como la arcilla y de nociva emanación, tal y como sostiene algunos expertos puede devolverse al océano porque es directamente inutilizable si no se sabe apreciar las notas sucias en la manufactura; huele a estiercol. No se conoce con exactitud el tiempo que uno de estos coprolitos deben permanecer en el agua para obtener de ellos una perfecta curación. Se ha hablado de veinte o treinta años, aunque el aspecto exterior de color blanco es suficientemente indicativo de la acción oxidativa del agua salada sobre su superficie, a mayor grosor mas tiempo de curación y mejor fragancia, paradójicamente los tonos grisaceos que le dan el nombre responden a un producto de calidad media.



Hermes 24 Faubourg Extrait
Hermes 24 Faubourg Extrait
ENCENS MYTHIQUE D'ORIENT. GUERLAIN

ENCENS MYTHIQUE D'ORIENT. Guerlain


Molook Attar.. Amouage
Molook Attar.. Amouage


     Las teorías concernientes a la distribución y origen del ámbar gris han sido bastante numerosas . Los chinos lo conocían como la saliva del dragón, y junto al alcanfor constituía un codiciado exoticus, creían que la baba de este mítico animal derramada sobre las rocas era la responsable del aglomerado. Del audaz Sulaymān al-Tājir[1]  es la ocurrencia de que el ámbar crecía en el fondo del mar cual planta marina y que serían las galernas las responsables de agitar los lechos marinos empujando estos champiñones sobre la costa. Se refería Sulaymān a los centenares de islotes conocidos como las islas Maldivas  atolón donde al parecer era frecuente el hallazgo del ámbar. En el  Golfo de Adén se practicaba el hallazgo a la deriva de concreciones de ámbar. Los nativos costeaban las orillas durante las noches claras a lomos de sus camellos, estos animales se habían hecho tan sensibles al olor del ámbar depositado en la orilla que se detenían arrodillándose sobre sus patas delanteras. Es obvio que ignoraban su procedencia a la vista de que tenían a los propios  cachalotes como devoradores de ámbar. Una lógica consecuencia de los restos hallados en los estómagos de estos animales muertos a los que las mareas hacían encallar en la costa. Las tribus locales habían observado con precisión que los aglomerados próximos al recto carecían de la agresiva pestilencia de los contenidos estomacales. No era el único producto rentable del cetáceo ansiado por perfumistas de Bagdad, Constantinopla y Basora, también la grasa del cachalote era vendida para calafatear los cascos de los barcos, carenando los eventuales orificios producidos por la peculiar ingeniería de los típicos dhows árabes cuyas cuadernas no utilizaban clavo alguno ya que se ensamblaban con cuerdas. 

     Abù'l-Fazl-i [2] que fuera primer ministro, además de amigo del Emperador Akbar [3] poseía una particular teoría sobre el origen del ámbar gris, al que consideraba como miel en distinto estado de solidificación oculta en el interior de algunas montañas y en tal cantidad que formaría torrenteras que irían a desembocar en el mar. Los emperadores mogoles eran rendidos admiradores del ámbar hasta el punto de que Akbar en sus aposentos, mantenía un permanente flete de ámbar sublimándose en el interior de abundantes turíferos. 
     El ámbar, de cuantos extractos animales se conocen, es el que tiene mayor duración. Mientras que el potente olor del almizcle puede mantenerse durante algunos días, el del ámbar, más sedoso,  es capaz de ilustrar nuestro olfato durante meses y no solo esto; dilata la vida de otros perfumes asociados con él merced a un proceso que no se conoce con precisión y que lleva a aventurar incluso cierta capacidad del ámbar por incautar las propiedades aromáticas de cualquier material al que se le asocie. Esta propiedad hizo del ámbar una secreción codiciada y ampliamente distribuida, encontrándose desde las costas de España, lo que seguramente permitiría con el correr de los siglos una acreditada industria volcada en la perfumatización de los cueros, hasta su introducción en la India a través del comercio con los árabes en torno al siglo VIII


[1] Conocido por el sobrenombre del "marino" o "mercader". Fue un precoz navegante del siglo IX que surcó el Indico hasta llegar a China.
[2] En efecto, escribió una interesantísima crónica del Emperador Akbar dando detalles incluso del gabinete de perfumes creado por este Mogol
[3] Tercero de los Emperador Mogoles que dominaron gran parte del subcontinente Indio desde los siglo XVI hasta mediados del XIX



El presente texto es un extracto de La Historia del Perfume. Filosofía y Naturaleza del Olor que se encuentra en preparación