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Parsis: la religión amable

Son los Parsis, una comunidad religiosa que viajó desde Persia (Iran) hasta la India hace de ello mil años. Son muy pocos; una gota entre un océano de Hindúes, pero tienen un extraordinario poder económico, industrial y cultural en este formidable país. Su religión se pierde en la memoria de la humanidad. Su Dios se llama Aura-Mazda y su profeta, Zaratustra. Practican una religión amable y solidaria que tiene, en cambio, reservado el derecho de admisión; no hacen apostolado, de tal forma que solo es Parsi quién nace Parsi. Los perritos son para ellos animales sagrados........

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La apasionante vida de las hormigas. Amor y guerra en el hormiguero

La vida de Sonia no es nada fácil. Su madre no la puede atender como ella se merece. No es de extrañar, Sonia tiene veinte millones de hermanos. Sonia es una hormiga y la sorprendemos en un momento importante de su vida: se muda de casa. Esta es la Primera Parte de un viaje al mundo de las hormigas del que nos encontramos tan satisfechos que se encuentra entre nuestros favoritos. No es para menos, estos seres diminutos serían los dueños del planeta si no tuvieran tantos enemigos. La fotografía es de Andrey Pavlov

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Venenos. Envenenadores y envenenados.

Os presentamos la serie Veneno. Unas entradas (post) de los que estamos bien satisfechos. Nos ha costado lo suyo pero ha merecido la pena. Después de documentarnos como lo hemos hecho no somos ya los mismos. Pensamos que las sepulturas están llenas de pobres infelices a los que alguién, que no les quería nada, les ha enviado al otro mundo antes de lo que era menester. Y no son casos contados, son miles, decenas de miles.........quién sabe. En cualquier caso bastantes más de los que pensamos ¿Exageramos? Bueno, juzga tu mismo y lee

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La historia del pañal

Estos pantalones sin entrepierna que utilizan los niños de corta edad en China se llaman "kaidangku" y tienen ya un largo recorrido. Al parecer se utilizan en China desde la época de Mao. Están en vías de extinción y poco a poco son sustituidos por los pañales desechables. En Occidente, sin embargo, los pañales de un sólo uso se ven cuestionados y regresa el pañal reutilizable...

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Marca España: Una historia de ovejitas

La epopeya de esta ovejita no tiene nombre. Fueron dueñas de La Península Ibérica durante siglos. Cuidadas y mimadas hasta la extenuación. Protegidas con celo por Reyes y pastores pues su lana se consideraba y se considera única. Víctima de secuestros y tráfico ilegal con el proposito de conseguir suficientes ejemplares para asegurarse su reproducción. Estimada como pocas especies en Argentina y Australia. Es una institución en Nueva Zelanda donde ya la consideran una especie propia. Es la oveja merina española, un animalito que ha conquistado el mundo. La foto es de National Geographic

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JAPON, Perfumes y aromas. Filosofía de la fragancia en el país nipón


Hemos observado que el incienso, los inciensos,  abocan siempre a una ceremonia pública ofrecida a la colectividad mientras que el perfume es una parada intima reservada a un reducido grupo o personaje eminente. A nuestro juicio en esto se diferencia la geografía fragante del Oriente respecto a las culturas occidentales en las que se perfumatizan las personas para diferenciarlas de las colectividades siguiendo el proceso inverso en Oriente. Aquí peso de «los otros» sobre el individualismo occidental es decisivo. Nos atrevemos incluso a sugerir cierta transformación entre las ceremonias incensales gravadas por su compromiso publico  y una suerte de desviación intima y privada del mismo que encontramos en el exquisito ceremonial que los guerreros sumarais practicaban durante el siglo XIV como parte de su heuristica guerrera, y que consistía en un colmatamiento oloroso de su traje, cabello y casco con los delicados tonos procurados con el incienso japones o Koh.
     Uno de los mas apreciados productos aromáticos de Oriente lo constituye la madera de la aquilaria o aloe que  se conoce en Japón como jinkōh y que no tiene nada que ver con el Aloe Barbadensis Mille o vulgarmente conocida como «aloe vera». Los aloes, agar u «oud» como es conocida por los árabes tienen una tradición aromática milenaria y la madera que producen tuvo en algunos momentos un valor superior al oro, de tal manera que  su precio esta directamente relacionado con una propiedad inherente de la madera: su flotabilidad. En efecto el proceso patológico que hace tan valioso al aloe le imprime la peculiar querencia de este lignum [madera] por hundirse en el agua.  El incienso llegó a Japón desde China a través de Corea en el siglo VI en el equipaje aromático de los monjes budistas, aunque la leyenda recogida en el Nihonshoki [crónicas de la historia mas remota de Japón] nos presente un  relato diferente que pasa por el hallazgo de un trozo de madera de aloe recogido en las costas de la islas en tiempos de la Emperatriz  Suiko, siglo VI, y que al ser lanzado a las llamas comenzó a desprender un gratísimo olor lo que llevó a los lugareños a ofrecérselo como obsequio a la Emperatriz. 

     Jinkoh es madera de agar, y se convirtió en un símbolo de poder y ostentación en el Japón de la etapa feudal. Toda la cronografía legendaria de los países nos suele presentar a un personaje que destaca de entre esa nube de señores locales que disputan sus limitaciones en un conflicto, que a veces, intenta resolverse sin perder la etiqueta y las buenas maneras;  este personaje encaja coalescentemente con los excesos de Sasaki Douyo (1296-1373) un Shogun que acompañaba sus fiestas con  enormes fragmentos de maderas aromáticas. Es en torno a este periodo, el siglo XIII cuando empieza a sustanciarse la ceremonia japonesa del incienso conocida como Kodo y que es un minucioso y bello ritual a la altura de la ceremonia del te y de las flores, de suerte que se puede considerar como la trilogía de las artes domesticas japoneses

Utensilios precisos para la ceremonia del Kodo


     Pero el Kodo esta inspirado en un delicado y sofisticado entretenimiento conocido como Wen Siang iniciado en China durante el periodo Tang +[618-907] pero que alcanzo su máxima expresión en  la dinastía de los  Song +[960-1279] y que consiste en adivinar los ingredientes de un incienso, descontruyendo de alguna manera su mezcla. Su traducción ofrece una peculiar sinestesia pues comprende una paradoja retorica ya que viene a tener el significado de "escuchar la fragancia" lo que a la postre constituye un olor auditado en el oído. Extraño. 


Diversas cajas troqueladas para la medida del tiempo. Se colmataban con incienso en polvo y su complejidad determinaba el tiempo que tardaba en consumirse la mezcla [A.Bedini]

     Esta apreciación olorosa posee varias modalidades como aquella que exige una nula emisión de humo o la que permite proteger de la combustión directa un trozo de madera aromática merced a la utilización de un pequeño recipiente de plata o mica que se interpone entre la carga olorosa [madera o incienso por lo general] y la fuente de calor lo que proporciona una suave emisión de notas olfativas sin necesidad de que la combustion genere humo alguno[1]  Aunque la ceremonia japonesa del incienso tuvo una intensa aceptación  en el curso de los siglos XIII a XVII esto no impide que siglos antes  Murasaki Shikibu[ca 978- ca 1014] autora del «genji Monogatari» [la novela de Genji] presente a su ficticio personaje, Genji en calidad del anfitrion de una de aquellas reuniones para diletantes olfativos en el curso de la cual reconocen el sandalo, la onycha[2], resina de pino, el almizcle, el estoraque y el azafran. Este pasatiempo era conocido en el antiguo Japón como soradakimono que evolucionó hacia el Khodo [la senda del incienso] una actividad mas solemne y formalizada destinada como la anterior a discriminar y reconocer las fragancias. El Khodo tiene la particularidad de ser una actividad masculina y solo hasta el siglo XVII prensencio la incorporación de mujeres de la aristocracia. El incienso japones se nutre de un repertorio de ingredientes que comprenderían entre otros el cedro, almizcle, geranio, jazmín, onycha,  lavanda, olibano, pachuli, rosa, vainilla, vetiver, canela, clavo, madera de agar o aloe, benjui, y sándalo

     Aunque la influencia cultural china se precipito en Japón  entre los siglos VI y IX pocos pueblos existen con una personalidad tan perfilada como la del japonés. Su insularidad refuerza ya de por sí su singularidad, no es pues insólita su apreciación olfativa del extranjero, particularmente el caucásico, como una persona que huele a mantequilla. Una apuesta que quizá se diriga hacia cierto tipo de racismo olfativo pero que posee una solida base científica: las razas huelen, unas mas que otras y se podría establecer una relación directamente proporcional desde el Extremo Oriente hasta Occidente con un mínimo odorifero situado efectivamente entre los coreano/japoneses y un máximo establecido en la raza negra. Una parte estimable de la idiosincrasia nipona, incluida su susceptibilidad hacia todo lo exterior, creemos nosotros que pasa por la incorporación de los valores guerreros de la clase samurái a la sociedad civil, tenacidad, respeto, autocontrol. Pero también a una peculiar culminación sincretica de las influencias religiosas recibidas, desde un budismo que rechaza la mera contemplación del mundo para incorporarse activamente a su devenir, hasta una religión nativa: el Sintoismo, una disciplina que encuentra en la Naturaleza la morada de los dioses con lo que evita la construcción de un quimérico Paraiso puesto que es la tierra que se posee el sagrado hogar de los dioses. Esta creencia determina el extremo celo, cuidado y dedicación que exige el paisaje geográfico del Japón y que de alguna manera contamina el carácter de sus ciudadanos facilitando la existencia de ritos y tradiciones de difícil comprensión para un occidental. En este sentido conviene recuperar el inusitado uso del incienso para la medida del tiempo como una de esas ceremonias en el que la recreación olfativa producida por el incienso ayudaba a mansificar el alma[3].  Se trataría de una extensión del Kodo, pero referido en este caso a la elaboración de intrincados circuitos grabados primero sobre planchas de madera y después sobre metal rellenándose después estos acanalamientos con una preparado aromático en polvo al que se aplicaba una mecha y que se consumía lentamente en lapsos temporales preestablecidos lo que ayudaba a calcular el tiempo mereciendo el nombre de relojes aromáticos. 

     Una expresión aun mas sofisticada y que posee el particular encanto de la sensualidad oriental por su natural simplicidad, es el del reloj utilizado por las Geishas y del que se servían para calcular la tarifa de sus servicios, consistiendo en varitas de incienso que se iban disponiendo sobre una cajita conforme se iban consumiendo[4]




[1]  A Study of the History of Perfumery and Spices in the Far East. Yamada, Kentarō. 177
[2] Se trata de la concha de un caracol marino que adecuadamente pulverizada y mezclada proporciona un agradable equilibrio a los preparados incensales algo inclinados a las notas dulces proporcionadas por la mayoria de sus ingredientes vegetales. Esta entrada aparece también en la Biblia y sería uno de los constituyentes del oleo sagrado.
[3] Gatten, Aileen 1977 ‘A wisp of smoke. Scent and character in the Tale of Genji.’ Monumenta Nipponica Vol. 32, No. 1: 35-48.
[4] S.A.Bedini. The scent of time.



NOTA  El texto pertenece a la Historia de Perfume y el olor. En Preparación



China y Oriente. Cultura. Aquilaria. La madera herida


El árbol de la aquilaria es hasta cierto punto sorprendente, nada especial le hace destacar entre la maraña vegetal de las intricadas forestas de las zonas tropicales de donde es originario, en un arco que abarcaría amplias contextos geográficos del sudeste asiático y puntualmente en Centroamerica. Su madera, anodina, sufre una transformación cuando enferma pues ante la agresión de los hongos genera un resina que impregna el duramen generando de esta forma la codiciada madera aromática. No es posible determinar a simple vista los ejemplares de aquilaria patológicos por lo que es preciso herir el duramen para determinar la presencia de la oleo-resina dándose con frecuencia el caso de que el propio corazón del tronco es inodoro. Esta estimada fragancia es en definitiva el resultado de un árbol herido Una peculiar característica de la madera enferma y aromatizada es que oscurece y se hace mas pesada por lo que pierde flotabilidad. Las leyendas japonesas hablan precisamente de que esta fue la forma, mas precisamente: una de las formas,  en la que la aquilaria penetro en las islas en el siglo VI reinando la emperatriz Suiko. Un gran trozo de árbol llamó la atención de los pescadores de la isla de Awaji porque se encontraba sumergido en la proximidad de la costa, eran los restos de un árbol del aloe, al que los sencillos pescadores no pensaron en dar mas uso que el de utilizarlo para calentar sus hogares, pero a la vista del beneficioso olor que proporcionaba al calentarse decidieron ofrecérselo como presente a la emperatriz. Que esto fuera tal y como lo referimos puede ponerse en cuestión, pero es bien cierto que el valor del aceite de agar decuplicaba al del aceite de sándalo, ya  suficientemente apreciado. Es preciso tener en cuenta que solo  el uno por ciento de los troncos presenta esta anomalía y que se precisan decenas de años para que la madera se embeba de su propia resina, por lo que cualitativamente el mejor producto es aquel que proviene de una goma mas antigua. 

Akshamala o rosario budista elaborado con madera de agar
Akshamala o rosario budista elaborado con madera de agar

     Muchos autores sostienen que la expansión del budismo por Asia vino a implementar allá donde no existía, y a enriquecer donde ya había echado raíces la cultura del incienso. No es pues esquiva a esta directriz la conservación de varios recetarios incensales en monasterios budistas en los que la madera de agar  hace acto de presencia, si bien en una mixtura con tan numerosos  ingredientes que no podemos asegurar solo por estos testimonios si hubo un momento en la historia de China en la que la alquilaria ocupó un lugar preeminente. Pero los hechos hablan por sí solos,  es cierto que en el decurso de la dinastía Tang [618-907] tenida por los historiadores  como una etapa dorada de la cultura, la madera de aloe y sus derivados tuvo una gran estima. Desde luego las narices mas delicadas, y en la esplendora corte de los Tang había muchas, notaban en la alquilaria la remembranza de notas leñosas y frutales pero también una evocativa inspiración de otros potentes aromáticos como el almizcle. La terquedad de su olor era bien recibida  en otros formatos cosméticos como las cremas y las pomadas labiales, incluso un colutorio dental utilizaba polvo de aloe. Si se nos apura incluso encontramos en los bastidores de la cama que la Emperatriz  Zhao Feiyan [36 a. C -1 d. C] utilizaba en sus desplazamientos junto a su esposo el muy promiscuo Emperador HanXiao Cheng [51 a. C - 7 d C] la madera de aloe con la que estaban elaborados . 
     De este periodo, el Han[220 a. C 280 d. C] , se destacaba ya el interés de los gabinetes aromáticos de los emperadores por el ímpetu de los aloes  en los  preparados incensales. No hay duda de que las propiedades físicas de esta madera, su densidad en particular,  eran bien conocidas y ello a la vista del nombre por el que eran conocidos no solo en el ámbito idiomático chino sino también en la India y Japón, en China se la conocía como Chenxiang, es decir  incienso que se hunde. La madera de aquilaria era tan estimada que no cabía mayor honor que emprender el camino del descanso eterno en el interior de un ataúd elaborado con ella, estos féretros solo podían estar al alcance de personajes eminentes como aquellos guerreros muertos en las infinitas escaramuzas y conflictos acontencidos al final del periodo Han.

La pequeña escultura y la elaboración de fornituras en la cultura Oriental con madera de Agar es frecuente y posee un gran valor. No olvidemos que la buena madera de agar se cotiza por encima del oro

      El esplendor de los Han  alimentaria una potente sociedad civil [paralela temporalmente a la del Imperio Romano] exigente y ávida de productos exóticos y exclusivos, tal es así que utilizaban el aceite de agar disuelto en agua para lavarse la cara. Para satisfacer las vigorosas necesidades cosméticas de estos colectivos privilegiados, además de la ubicua farmacopea y sus aplicaciones médicas, hubo un autentico desbordamiento de comerciantes hacia las regiones del Sur. Un motivado ejercito de emprendedores a la vista de la escasez y el precio alcanzado por los aloes, Su destino en particular era  la conocida como Conchinchina la actual Vietnam donde encontraron ejemplares de alta calidad del árbol de la aquilaria.  Esta explotación se mantuvo no obstante los frecuentes avatares de la historia,  y ya en el periodo Song [960-1279] se había elaborado un minucioso prontuario sobre las riquezas aromáticas del Sur,  determinando las zonas y los ejemplares más adecuados y rentables a la vista de que el proceso fitopatologico que hacia tan rentable la planta era ya conocido. Algunos textos se ocuparon de identificar los mejores ejemplares en las selvas de la actual Camboya aunque la calidad del duramen del antiguo reino de Champa [Sur de Vietnam] no se puso nunca en cuestión, tal y como posteriormente corroboro Marco Polo en su diario de viaje. Este texto confirma también que la madera es mas estimable cuanto mas oscura se presenta. Otro autor europeo,  Luis de Camoes [1524-1580], el gran poeta portugués, refleja en su epopeya Os Luisiadas su reconocimiento a esta madera de Champá. 
     El apetito de China por el agar llevaría incluso a la explotación de una variedad conocida como aquilaria sinenensis, bien es verdad que  menos reputada olfativamente, en la desembocadura del rio Guangdong que bordea la ciudad de Canton,  en los territorios ocupados actualmente por la isla de Hong Kong de esto sucedió  ya en la dinastia Song [619-970 d. C] abandonandose a la esperanza por controlar todo el mercado chino, indio y árabe. La isla, anclada estratégicamente en el estuario del Guangdong recibe su nombre: “isla fragante” del intenso trafico de aloes.  Los comerciantes árabes hicieron verdaderas locuras por el acopio de aquilaria en sus barcos, pero se inclinaban preferentemente por su aceite, conocido como oudh





INMORTALIDAD. Buscando el elixir de la vida eterna en China


Cesar Augusto, el Primer Emperador que tuvo Roma, veía la vida como un espectáculo y a los hombres como meros actores. La fuerza de la circunstancias y el azar eran los mas importantes determinantes de la existencia, todo lo demás era secundario. Sus últimas palabras son un ejemplo de impasibilidad estoica pues parece que vino a decir a modo de despedida que "aquello había sido todo" implorando a los presentes un aplauso en el caso de que hubieran quedado satisfechos de su representación. La cultura occidental............bueno en realidad casi todas las culturas, tienen un sentido de la resignación ante este acto final. El definitivo silencio de los sentidos que es la muerte, se acepta como un factor inevitable de la vida y se asume bien desde un postulado trascendental como el que ofrecen las religiones ,o como un aportación positiva a la dinámica de la materia en su eterna transformación. 
     Pero ante este reconocimiento del final siempre ha habido voces reacias a resignarse. El particular devenir de su cultura permitió a los Emperadores Chinos alentar la esperanza de conseguir la vida eterna, o cuando menos, una existencia prolongada, parecida a la de ciertos personajes bíblicos cuya provecta edad les permitió asomarse casi a los diez siglos de existencia, sea el caso de Matusalen. En efecto, China es conocida por el otro, así la definía un intelectual para sintentizar el peso de la civilización humana, y el peso de China respecto a las demás en este viaje temporal,  tal es su peso de la historia de este paìs.  
     Los chinos no creen en Dios, al menos no creen en una figura autosuficiente y eterna que vigila con cierta benevolencia la existencia de los hombres. Carecen digamos del espíritu trascendental que proporciona un Ser que se encuentra mas allá de la materialidad del mundo. Su principales profetas no han divulgado nunca un credo basado en la existencia Teogónica y extramundana, que le presente una inteligencia divina a cuya compañía el hombre debe aspirar.  La religión china ofrece de un lado una especie de código o etiqueta social para comportarse adecuadamente en el mundo y  que es el que ofreció Confucio, el cual veía en el respeto por los antepasados la forma idonea que el hombre chino tenía para aspirar a la inmortalidad;  y por otro la sabiduría de los chamanes y los brujos cuyas primitivas creencias acabaron por articularse en torno a los principios taoistas. El Taoismo o daoismo es  deudor de un reconocimiento hacia la Naturaleza a la que los hombres debían de ajustar sus expectativas pues era la principal tutora del bien, si es que este existía, pues ya que no había lugar para poner en duda la fuerza fáctica del mundo; eso es lo que hay,  se impone un acomodo de nuestros principios a la dinamica de la Naturaleza. Existe sin duda un impulso de eticidad en estos dos corrientes locales (una tercera es el budismo llegado de La India) que permitirá a la postre la convivencia; el hombre es bueno por naturaleza y los errores no están inspirados por la maldad sino por la ignorancia.
 El confucianismo derivaría hacia planteamientos meramente intelectuales que acabarían por convertirlo en la ideología dominante, pero el taoismo, firmemente apegado a la tierra y al medio, alejado y reacio incluso de la civilizacion urbana, se aventuró en numerosos experimentos empíricos destinados a ofrecer desde la materialidad de su liturgia un cuerpo doctrinal  parecido en su intención tutorial a la Biblia o el Corán pero en este caso, y a la vista del respeto tenido por el mundo físico, estaba escrito en clave protocientifica. El Tao animaría al experimento con los bienes ofrecidos por la Naturaleza lo que abriría ese campo semilegendario de la Alquimia. No por ello iba a descuidar otras facetas escasamente exploradas del conocimiento aventurandose en prácticas innovadoras como el control de la alimentación, el sexo, y sobre todo la ingesta de productos mirenovegetales como el arsénico, el azufre y un innagotable surtido de plantas, incluidos probablemente los hongos psicotopicos e incluso sustancias descubiertas casualmente en su infatigable busqueda de materiales, como es el caso de la pólvora. Los taoistas estimaban que una adecuación correcta al mundo permitiría sortear la decadencia física pues esta era el resultado de un encaje inadecuado con la Naturaleza. Apuntando pues la posibilidad de llevar el cuerpo humano al límite buscando los senderos de la inmortalidad o cuando menos la longevidad.
     Un personaje empeñado en vivir eternamente fue el conocido como Primer Emperador de China Qin Shi Huang –[260 a 210]. Sabemos de él por los conocidos como Guerreros de Siam , un ejercito de 8000 estatuas de terracota encargados de velar por la seguridad eterna de este déspota. Qin no fue ni mucho menos el Primer Emperador pero seguro que fue el primero en unificar los diversos reinos en los que se encontraba segregado el país. Ordenó quemar todos los libros que hablaran de los tiempos pretéritos excepción hecha de aquellos que versaran sobre la Naturaleza y la Medicina, ciencias que consideraba las únicas dignas de respeto. Pese al colosalismo del hito arqueológico donde se conservan los guerreros, este no es ni mucho menos el único recinto habilitado para acompañar su muerte. Se sospecha que alrededor de la colina bajo la cual yace los restos de este hombre existen otros muchos testimonios de su poder. Por lo que respecta  a su mausoleo se encuentra protegido por una construcción del tamaño de las pirámides de Egipto, bajo una colina a la que los arqueólogos no se han atrevido a penetrar debido a las fundadas sospechas de que pudiera tratarse de una edificación diseñada con numerosas trampas. La más importante tiene que ver con su atmósfera letal ya que al parecer su sepulcro se encuentra situada sobre una isleta rodeada de ríos de mercurio. 
     El mercurio era uno de esos elementos utilizados habitualmente por los sabios taoistas por sus supuestas propiedades conservantes. En efecto, tanto el mercurio como el arsenico son letales pero tienen la particularidad de que suelen atacar a las bacterias responsables de la corrupcion de los organismos tras la muerte llevando a un estado de momificación los cuerpos lo que era un primer indicio de que el sujeto había  accedido a uno de los niveles superores que llevaban a la vida eterna. Lao Tsé -[siglo VI], tenido por creador y principal divulgador del taoismo se consideraba de hecho un santo inmortal Aun durante el siglo +VII uno de los padres de la medicina china,  Sun Si miao +[581-682] que vivió mas de un siglo y al que se atribuye, entre otros muchos formulados, una ingeniosa pastilla de jabón realizada a partir del páncreas del cerdo, realizó periódicas ingestas de minerales tóxicos lo que probablemente permitió que su cuerpo no pasara por el estado de licuefacción de los tejidos y se momificara.  Otros muchos personajes reales o solo legendarios intentaron acceder a la vida eterna, o mas exactamente a un estado físico que permitiera una existencia longeva en buenas condiciones físicas e intelectuales adecuadas ingiriendo los mas insólitos preparados. Sorprende que entre ellos se encontraran numerosos emperadores, sobre todo por la ingenuidad que esto implicaba ya que era un vía extremadamente fácil para el asesinato, a veces solo la dosis puede señalar la frontera entre el veneno y el remedio. De esta manera fueron asesinados varios emperadores en la historia de China.








Mujeres en la Historia. Grandes Perfumistas en la Historia

Celestina, la única perfumista plebleya de esta entrada
Celestina, la única perfumista plebleya de esta entrada

En la actualidad las grandes empresas cosméticas disponen de un variado y sofisticado aparataje e instrumental, la experiencia, la técnica y el auxilio de las  ciencias químicas, la biología, cuando no la medicina y la botánica. Pero seguramente una buena presentación olfativa no sería posible sin la sabiduría de las grandes narices, la sensibilidad y el conocimiento de los  perfumeros de cuya sabiduría e intuición  ninguna casa cosmética puede prescindir. Es difícil matematizar estas geniales apreciaciones en una formula que siempre garantice el éxito y es en este sentido cuando los maestros perfumeros solo se  pueden dejar llevar de su sapiente impronta; un perfume es como una obra sinfónica con numerosos tonos que deben guardar entre ellos la correcta armonía. Elaborar un olor puede estar al alcance de cualquiera pero un perfume solo queda al alcance de unos pocos. De hecho un perfume requiere siempre de la intervención humana, no se da tal cual en la Naturaleza, digamos que es la antropomorfización del olor. Hace miles de años los templos egipcios dispongan de su propia plantilla de maestros perfumeros, incluso, si acudimos al veterotestamentarismo[1] encontraremos la curiosa debilidad del Dios de los judíos por los inciensos, y  como  fue inspirador directo de los componentes del oleo sagrado que solo a Él  podía ser ofrecido. Existe una leyenda ocupada en referir la gruta en la que Adán y Eva se refugiaron tras ser expulsados del Paraíso, allí guardaron todos los tesoros de la Tierra y allí también depositaron las ofrendas que los Reyes Magos se ocuparían siglos mas tarde de presentar a Cristo: oro, incienso y mirra. Los perfumes eran tan valiosos que incluso se atribuye a un error de traducción la presencia del oro entre dos sustancias odoriferas, por lo que se supone que bien pudiera no tratarse  metal alguno sino que en realidad los Reyes Magos solo ofrecieron a Cristo presentes olorosos, por lo que existía un tercer perfume desconocido. 

     Desde la mitología clásica surgen personajes como la mirra y el laurel
Cleopatra
metamorfoseados en odoríferos vegetales desde su primitiva condición humana merced a la ocurrente, y bellísima  inspiración de la mitología. Tanto la mirra como el laurel fueron desdichadas ninfas o princesas perseguidas por la fatalidad. Mirra es capaz incluso, con su ultimo aliento de humanidad, de gestar y parir al bellísimo Adonis. Perfume y feminidad camina desde el principio de los tiempos extrañamente enlazados no queremos decir ni mucho menos que el ámbito de los olores agradables fuera un círculo exclusivamente femenino, no, no es esto. Pero a veces y a la vista de la estructura social del mundo tal pareciera que las mujeres hubieran usado de él como de un arma infalible y devastadora que compensaba su inferioridad física; compañero habitual de la seducción. Hemos encontrado algunos personajes en la historia que han expresado su creatividad e inquietud a través del perfume, lo han hecho siendo mujeres; artesanas del olor. De una forma u otra inspiraron la creación de esencias únicas compatibilizando su goce por las fragancias con el peso de su papel histórico, a veces tan formidable este último que ha terminado por ocultar esta faceta de su personalidad. Hemos encontrado cinco personajes que por distintos motivos iteran su experiencia vital en algún momento en torno al perfume se trata de la Reina Cleopatra, Asmat Banu Begum la suegra del Emperador Mogol Jahangir,  Umm al-Muqtadir Billah madre del califa de Bagdad Al-MuqtadirLa Emperatriz de Bizancio Zoe y por fin un personaje mas próximo y modesto: La Celestina

ur jahan o Nur Jehar, hija de Asmat Banu Begam de la que no hemos encontrado imagen alguna, al igual que de Umm al-Muqtadir Billah, madre del Califa de Bagdad, Al-Muqtadir  +(895-932)
Nur jahan o Nur Jehar, hija de Asmat Banu Begam de la que no hemos encontrado imagen alguna, al igual que de Umm al-Muqtadir Billah, madre del Califa de Bagdad, Al-Muqtadir  +(895-932)

  Zoe Porfirogéneta. Emperatriz de Bizancio +(978-1050)
Zoe Porfirogéneta. Emperatriz de Bizancio +(978-1050)

     Hay entre ellas una hilo conductor la de su papel un tanto auxiliar en la historia; son las secundarias de la crónica del pasado aunque a nosotros nos gusta hablar de discreción, de inteligencia en la sombra, porque buena parte de la deriva de los tiempos, aunque formalmente no este suscrita por ellas, se debe a su determinación e inteligencia. Pero también cabe decir que no debemos confundir su situación de marginalidad con algún tipo de superioridad moral, eran hijas de su tiempo tan déspotas como sus maridos, tan pérfidas como el momento que las toco vivir, y aún mas, porque su situación de fragilidad las obligó en algún momento a ejercer con extrema vileza su autoridad tras la que probablemente se escondía las mas de las veces su instinto de supervivencia. En la siguiente entrada nos ocuparemos de un personaje crecido en los harenes del Imperio Mogol en la India Asmat Begum

[1] Antiguo Testamento




Religiosidad y cosmética en el Cristianismo Primitivo (Parte II y última)


 El desapego absoluto a la carne inducía la  práctica de expiaciones mortificatorias  como aquellas destinadas a la inmovilidad absoluta, conocida como statiolos estacionarios, permanecían de forma indefinida en posición erguida sin que en ningún momento sus pies dejaran de tener contacto con el suelo. Esto les obligaba a amarrase a una viga, o a suspenderse con cuerdas del techo para evitar que el sueño interrumpiera su sacrificio. Los dendritas conocidos por vivir en las ramas de los arboles, San Antonio de Padua [1195-1231] se inspiró en este tipo de retiro para solicitar en los últimos años de su vida que le le habilitasen una celda sobre un robusto nogal. En los alrededores de Constantinopla se establecieron los que nunca duermen, en este caso se trataba de comunidades de monjes que siguiendo al pie de la letra las palabras de Cristo[6] <orar y no desfallecer> practicaban la perpetua alabanza o laus perennis durante todas las horas del día y todos los días del año turnándose entre ellos. Otra suerte de anacoretismo que bordeaba lo excéntrico lo ejercían los conocidos como dementes, haciéndose pasar por tales asumían conductas propias de endeblez intelectual cuando no deliberado desplante social. Y aunque los exegetas se ocupen de poner en sordina este aspecto, no es inverosímil suponer que a veces la acrítica recepción de las nuevas enseñanzas religiosas ofrecieran una oportunidad de medro a toda una escarcha de pícaros, mendigos profesionales e impostores

San Clemente de Alejandría, junto con Orígenes uno de los mas brillantes pensadores del cristianismo primitivo
San Clemente de Alejandría, junto con Orígenes uno de los mas brillantes pensadores del cristianismo primitivo


     Cabe suponer que este desdeñoso desprecio por el mundo[7] cristaliza en una susceptible desconsideración hacia cualquier atalaje suntuario o cosmético. Por lo que hemos mentado los primeros eremitas de la fe hacían mas bien ostentación de desaseo y abandono como apunte inequívoco de su alto compromiso espiritual, incluso como valor añadido a su ya imposible higiene. De hecho, podían pasarse toda la vida sin lavarse, como San Arsenio, que vivía rodeado de hedor con el fin de que la pestilencia le recordara insistentemente el olor del Infierno, lo que le ayuda a perseverar ante todas las dificultades para salvar su alma. También Lactancio, otro curioso eremita, veía el mal incluso tras el aroma de una flor. Y el ardiente Juan Crisóstomo también consideraba peligroso el perfume, por sus efectos gratos al cuerpo. San Clemente de Alejandría un hombre nacido a finales del siglo II de nuestra era, censor con todo morigerado de los  excesos de su ciudad, Alejandría, tuvo buen cuidado de orillar en su desaprobación el saludable ejercicio del baño, mas de mil años de reconfortantes abluciones disuadieron su censura y le llevaron a estimar el eficaz empleo del agua para eliminar del cuerpo «todos los  humores superfluos para los órganos de la piel» No en balde Cristo ya había manifestado sus preferencias por cierta higiene que pasaba por una indumentaria decente parecida a la blancura inmaculada del lino, soslayando harapos y  suciedad del equipaje de los dichosos y venerables[8]     San Efraín, padre de La Iglesia Siria [306-373], y conocido ya en su época como "el mistico" dejó señalado en su testamento que no quería que perfume alguno fuera derramado sobre su ataúd, pues se conformaba con los aromas propios del santuario en el que su cuerpo descansaría eternamente. Al parecer San Efraín reconcilio a los creyentes con el uso litúrgico del incienso, a la vista de los abundantes reparos que los cristianos primitivos tenían hacía esta resina a la que consideraban contaminada por tradiciones paganas[9]. La exaltación religiosa añadida a la realidad imponían a  Efrain la  certeza de que no necesitaba añadir fragancia alguna a aquel aroma a Paraiso que impregnaría su alma una vez resucitada purgando asi la mancha hedionda de Adan [10] . 
     La familiaridad con los olores pútridos y agresivos constituirían un capítulo mas de la expiación, y en ningún caso una extensión indeseable manifestación esta ultima de algún déficit natural o tara en el decoro de los anacoretas[11]. Una muestra muy tajante de esto lo proporciona San Arsenio preceptor de los hijos del Emperador Teodosio; Arcadio y Honorio, respectivamente y por lo tanto suficientemente baqueteado  en la cancillería palaciega. El Santo se mortificaba con el olor del agua pútrida que utilizaba para suavizar la prestancia de las hojas de palma, material con el que fabricaba cestas, por lo que sería imputado de cierto descuido en sus labores al no ocuparse por mantener fresco el liquido. El Santo se ocupó de esquivar este desaliño en su esmero haciendo ver que en su vida pasada había quedado tan saturado de buenos perfumes que para compensar aquel efecto recibía con agrado la execrable compañía de la pestilencia[12]









La Iglesia Primitiva. Vida de Santos. Eremitas, santones, ermitaños y estilitas. Aseo, cosmética y fe (Parte Primera)


La exaltada vivencia de la fe de los cristianos primitivos disculparía el extremo desaseo de sus hombres santos encajando el hedor de su sacrificio con las fragantes bienaventuranzas de su ascesis. ¿Cómo practicaría su higiene San Simeón a lo largo de cuarenta años instalado sobre una columna de quince metros? ¿Se detiene la crónica hagiográfica del eremitismo en los pormenores de las obligaciones biológicas? ¿Implicaba la fe aquel clamoroso deterioro de las pieles sometidas a privaciones innumerables? Veamos.
     Si la tradición clásica ofrecía la grosera e impúdica abundancia en los banquetes de los gentiles, la renuncia extrema a los placeres físicos llevaba a los primeros anacoretas a festines tan parcos como el referido por Juan Cassiano [ca 360-ca 434] que paso unos siete años en el desierto de Egipto, y que estaba compuesto para compartir con otros monjes penitentes por medio kilo escaso de pan, cinco garbanzos un poco de aceite, higos y pasas. Tratándose en este caso de una colación excepcional se hace difícil imaginar el contenido del sustento alimenticio diario que estaba al alcance de los eremitas. La frugalidad de Elpidio de Capadocia, nos dice desde el lejano siglo IV que se le conocía, por lo concienzudo de su ayuno, como el hombre incapaz de proyectar sombra alguna. 


Las tentaciones de San Simeon. Fotograma de Simón del desierto, dirigida por Luis Buñuel

     Simeon el estilita, conocido también por el sobrenombre de el viejo con el fin de diferenciarlo de al menos dos prosélitos que le sucedieron en el tiempo, es uno de los exponentes mas truculentos de la herencia gnóstica que veía en la imperfectibilidad de la materia, incluido el cuerpo humano y considerando este como el primer principio de corrupción, la principal causa de impureza. La carne era el instrumento del que se servían las fuerzas del mal para privar al hombre de la salvación eterna. El cuerpo es mi enemgio y como consecuencia de esto lo mortifico prescindiendo de todas aquellos atavíos y accesorios destinados a una remuneración amigable del mismo. Como corolario de esto encontramos la santidad de Simeón, en la practica el inventor del cilicio, una soga en su caso amarrada fuertemente al abdomen y que le causo tales ulceras que solo el olor por el  que suspiraban sus heridas y la presencia de gusanos en su cama hizo incomodar a sus compañeros de cenobio, incapaces de concentrarse en sus rezos por el fuerte hedor que le acompañaba. La extrema ascesis del Santo obligaría al abad a expulsarlo del cenobio pero este decidido  a ganarse el cielo por sus renuncias en la tierra, se retiró al desierto en una cueva a la que se amarró con una cadena para que el peso de la soledad no le hiciera renunciar a su retiro en un momento de debilidad. Paso también por un episodio de statio, es decir la absoluta inmovilidad llegando a dormir recostado sobre un tablón. Hasta que por fin perseguido por su propia fama de santón decidió pasar el resto de sus días encaramado en una columna de 15 metros[1] en las que a veces, y con excepción de las mujeres, solía recibir a alguno de sus numerosos discípulos soportando el inclemente Sol, rehusando incluso la instalación de un entoldado, por lo que la lluvia, el frió y el viento fueron sus permanentes asociados. Recibió incluso la visita de Satanás que por lo visto le ocasiono un episodio de gangrena. Es este otro momento fétido del Santo, que hasta entonces parecía regalar a lo suyos episodios olfativamente desagradables, en este caso tardo en curar varios meses e incluso aquellos que le servían debieron sahumar con materia de cedro los pies de la columna viéndose obligados a de obstruirse los orificios de la nariz con material aromático[2] con el fin de acercarse a él sin sucumbir a la espantosa prueba fragante de una necrosis. Debemos esperar a los últimos días de este santo que haría arrodillarse al propio Emperador Teodosio para que fuera obsequiado con sucesivas oleadas de viento a cual mas fragante, preludio este de su final. Perfumes de particularidades tan excepcionales que solo a él le fueron brindados puesto que solo era perceptible en la parte superior de la columna en la que había pasado cuarenta años de su vida[3].
     La extrema espiritualidad de San Simeón no fue estéril, Muchos penitentes y ascetas[4] pasaron parte de su vida sobre una pilastra. Teodoreto[5] no vacilaba al afirmar que eran tan numerosos que emergían como flores en Primavera. Las condiciones en las que prosperaron estos penitentes, llevando su cuerpo hasta limites difícilmente inimaginables fueron difíciles; alimentándose una vez por semana, castigando sus entrañas con el horrible ardor de la sed, soportando los rigores de espacios climáticos  hostiles, sobre todo en los desiertos de Egipto y Siria. Su condición física resultado de las privaciones alimenticias les llevaba a un estado de extrema extenuación que bien pudiera explicar su inhibición sexual o el control del dolor. La aflicción de San Jeronimo quedaba de manifiesto al mostrar su piel negra “como la de un etíope” y su añoranza por un vaso de agua fría pero también, y sobre todo, a su lucha contra los pensamientos impuros. 

Continuara....
    



NB: se han retirado las notas al pie por decisión del autor. No obstante se conservan los enlaces a título informativo










LISTADO DE LOS PAPAS DESDE EL AÑO MIL A LA ACTUALIDAD. PARTE II







144. Juan XVIII
145. Juan XIX
146. Sergio IV
147. Benedicto VIII
148. Juan XX
149. Benedicto IX
150. Gregorio VI
151. Clemente II
152. Dámaso II
153. San León IX

154. Víctor II
155. Esteban X
156. Benedicto X
157. Nicolás II
158. Alejandro II
159. San Gregorio VII
160. Víctor III
161. Urbano II
162. Pascual II
163. Gelasio II

164. Calixto II
165. Honorio II
166. Inocencio II
167. Celestino II
168. Lucio II
169. Eugenio III
170. Anastasio IV
171. Adriano IV
172. Alejandro III
173. Lucio III

174. Urbano III
175. Gregorio VIII
176. Clemente III
177. Celestino III
178. Inocencio III
179. Honorio III
180. Gregorio IX
181. Celestino IV
182. Inocencio IV
183. Alejandro IV

184. Urbano IV
185  Clemente IV
186. Gregorio X
187. Inocencio V
188. Adriano V
189. Juan XXI
190. Nicolás III
191. Martin IV
192. Honorio IV
193. Nicolás IV

194. San Celestino V
195. Bonifacio VIII
196. San Benedicto XI
197. Clemente V
198. Juan XXII
199. Benedicto XII
200. Clemente VI
201. Inocencio VI
202. Urbano V
203. Gregrorio XI

204. Urbano VI
205. Bonifacio IX
206. Inocencio VII
207. Gregorio XII
208. Alejandro V
209. Juan XXIII
210. Martin V
211. Eugenio IV
212. Nicolas V
213. Calixto III

214. Pio II
215. Paulo II
216. Sixto IV
217. Inocencio VIII
218. Alejandro VI
219. Pio III
220. Julio II
221. Leon X
222. Adriano VI
223. Clemente VII

224. Paulo III
225. Julio III
226. Marcelo II
227. Paulo IV
228. Pio IV
229. Pio V
230. Gregorio XIII
231. Sixto V
232. Urbano VII
233. Gregorio XIV

234. Inocencio IX
235. Clemente VIII
236. Leon XI
237. Paulo V
238. Gregorio XV
239. Urbano VIII
240. Inocencio X
241. Alejandro VII
242. Clemente IX
243. Clemente X

244. Inocencio XI
245. Alejandro VIII
246. Inocencio XII 
247. Clemente XI
248. Inocencio XIII
249. Benedicto XIII
250. Clemente XII
251. Benedicto XIV
252. Clemente XIII
253. Clemente XIV

254. Pio VI
255. Pio VII
256. Leon XII
257. Pio VIII
258. Gregorio XVI
259. Pio IX
260. Leon XIII
261. Pio X
262. Benedicto XV
263. Pio XI

264. Pio XII
265. Juan XXIII
266. Pablo VI
267. Juan Pablo I
268. Juan Pablo II
269. Benedicto XVI
270. Francisco





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1410             antipapa
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1566
1572
1585
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1591
1592
1605
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1621
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