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Parsis: la religión amable

Son los Parsis, una comunidad religiosa que viajó desde Persia (Iran) hasta la India hace de ello mil años. Son muy pocos; una gota entre un océano de Hindúes, pero tienen un extraordinario poder económico, industrial y cultural en este formidable país. Su religión se pierde en la memoria de la humanidad. Su Dios se llama Aura-Mazda y su profeta, Zaratustra. Practican una religión amable y solidaria que tiene, en cambio, reservado el derecho de admisión; no hacen apostolado, de tal forma que solo es Parsi quién nace Parsi. Los perritos son para ellos animales sagrados........

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La apasionante vida de las hormigas. Amor y guerra en el hormiguero

La vida de Sonia no es nada fácil. Su madre no la puede atender como ella se merece. No es de extrañar, Sonia tiene veinte millones de hermanos. Sonia es una hormiga y la sorprendemos en un momento importante de su vida: se muda de casa. Esta es la Primera Parte de un viaje al mundo de las hormigas del que nos encontramos tan satisfechos que se encuentra entre nuestros favoritos. No es para menos, estos seres diminutos serían los dueños del planeta si no tuvieran tantos enemigos. La fotografía es de Andrey Pavlov

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Venenos. Envenenadores y envenenados.

Os presentamos la serie Veneno. Unas entradas (post) de los que estamos bien satisfechos. Nos ha costado lo suyo pero ha merecido la pena. Después de documentarnos como lo hemos hecho no somos ya los mismos. Pensamos que las sepulturas están llenas de pobres infelices a los que alguién, que no les quería nada, les ha enviado al otro mundo antes de lo que era menester. Y no son casos contados, son miles, decenas de miles.........quién sabe. En cualquier caso bastantes más de los que pensamos ¿Exageramos? Bueno, juzga tu mismo y lee

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La historia del pañal

Estos pantalones sin entrepierna que utilizan los niños de corta edad en China se llaman "kaidangku" y tienen ya un largo recorrido. Al parecer se utilizan en China desde la época de Mao. Están en vías de extinción y poco a poco son sustituidos por los pañales desechables. En Occidente, sin embargo, los pañales de un sólo uso se ven cuestionados y regresa el pañal reutilizable...

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Marca España: Una historia de ovejitas

La epopeya de esta ovejita no tiene nombre. Fueron dueñas de La Península Ibérica durante siglos. Cuidadas y mimadas hasta la extenuación. Protegidas con celo por Reyes y pastores pues su lana se consideraba y se considera única. Víctima de secuestros y tráfico ilegal con el proposito de conseguir suficientes ejemplares para asegurarse su reproducción. Estimada como pocas especies en Argentina y Australia. Es una institución en Nueva Zelanda donde ya la consideran una especie propia. Es la oveja merina española, un animalito que ha conquistado el mundo. La foto es de National Geographic

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Harenes y serrallos en Al-Andalus


El harén es el recinto que mas literatura ha generado y a veces con una cierta insana curiosidad.  Pero este es un territorio prohibido que pierde un poco su acento sensual cuando los pocos testimonios directos que poseemos sugieren mayormente entornos interesados en la cocina del poder político. El harén es mas bien una olla a presión en el que decenas, y a veces centenares de mujeres, conviven día y noche suspirando de ambición que no de amor por los favores del mismo hombre. Este recinto hervía de natural con los peores instintos de la especie humana a la vista del obligado confinamiento de las mujeres. Era la casa de la madre del califa, la de sus esposas, sus amantes y aquellas, que sin serlo, aspiraban a ocupar un lugar en el lecho. Por todo ello la insidia, la vileza y mortal sutileza se empleaban de común como armas, bien para ganarse el favor del califa o  bien para arrebatársela a quién lo poseía. La única jerarquía fija era la que venia marcada por los derechos de sangre; madre e hijos del califa, aunque en el peor de los casos al infortunio de este le seguían, como los eslabones de una cadena, la desgracia del resto de sus familiares. El episodio de Abderraman I es bien patente, buena parte de su familia fue asesinada en Damasco y solo su precipitada fuga le permitió sobrevivir; no queremos ni pensar el destino reservado a las favoritas del harén.  No había descanso, si reposo, ni tregua. Amistades ninguna, y enemigos todos. Muchos reyes de taifas se criaron en este paraninfo de la maldad en el que servilismo y ambición se mezclaban con la hipocresía o la indisimulada inquina.
 
     Todas las concubinas podían ser elegidas para una noche de placer, pero muy pocas serán consideradas como "el colmo de los deseos"[1].  A veces la seducción es tan completa que resulta ciertamente dañina para  la propia Institucion califal; fue memorable la irrupcion de Nawar en el mihrab de la mezquita de Damasco, una cantante esclava favorita del califa omeya [706-744] Al-Walid II, uno de los muchos príncipes del Islam corroídos por el alcohol. Nawar se ocupó de dirigir el rezo por delegación del beodo califa lo cual explica en parte la brevedad de su reinado [743-744][2] Otras veces la propia lucidez del Príncipe se ve comprometida por los arrebatos febriles de una pasion desbordada. La avidez desordenada del Califa Adud-al-Dawla [936-983] por una de sus esclavas le hizo tomar la terrible determinación de matarla pues el deseo que por ella sentía ocupaba buena parte de sus pensamientos llevándole a una gobernanza incierta[3]

women's quarters in a seraglio, by John Frederick Lewis
Women's quarters in a seraglio. J.F. Lewis [1895-1875]


     El poder de las esclavas sobre los Califas roza aspectos de la naturaleza humana no incorporados a la Historia pero no por su irrelevancia sino porque son absolutamente imprevisibles; la personalidad de Al-Hakam II, la incorporación a su psicología de los aspectos relativos a su largo proceso de maduración a la sombra de su enérgico padre Abderraman III, puede explicar la irrupción en su vida de la ambiciosa Subh, una esclava de origen vascón que llegaría a convertirse en la madre del heredero y a la que el Califa obligaba a vestir como un joven varón dando así pábulo a las inclinaciones homosexuales que tanto desagradaron a su predecesor.      

     El harén tiene algo de parque zoológico en el que los instintos mas primarios son generalmente los que rigen la supervivencia, la rivalidad se intuye, se huele no es necesario declararla explicitamente. Las intenciones son transparentes, casi siempre la sinceridad, los sentimientos nacidos de la nobleza del alma ofrece más peligros que ventajas. Concurriría desabridamente a esta sorda atmósfera la naturaleza del árabe puro adaptado al territorio peninsular  al que algunos autores suponían cortés y ocurrente muy parecido al andaluz actual, pero al que otros hacían despótico con los inferiores, arrogante con los iguales y servil con los poderosos[1]

En un recinto en el que numerosas mujeres jóvenes permanecen inactivas y ociosas se establecen lazos de afinidad emocional y física: son pecados menores, los musulmanes toleran el lesbianismo con bastante mejor disposición que el adulterio. A la postre, es lícito dudar de que ese acicalamiento exquisito y primoroso al que se dedican las concubinas tuviera solo como propósito destacar  sobre las demás para que El Califa repare en ellas. Nos atrevemos a afirmar que se trata mas bien de una cosmética para uso interno del harén. Imaginamos estos recintos de cualquier ciudad andalusí: Sevilla, Almería, Córdoba, Granada, cualquier tarde de verano. Humectados los suelos con vinagre aromatizado mientras que circulaba mansamente una agradable corriente de aire por mor de la disposición de las piezas arquitectónicas, entoldados, fuentecillas, inverosímiles regatos, umbrías, cascadas, apacibles esquinas, lienzos suspendidos del techo humedecidos para que al ser suavemente oscilados sobre sus cabezas rompieran la fatigosa pesantez estival del aire salpicándolo con notas de azahar o jazmín . Aprovechando al máximo el agua finamente pulverizada en los jardines que, al contacto con las flores, obtiene de ellas esa sutil y penetrante esencia que solo los climas cálidos son capaces de proporcionar. Rodeadas por jóvenes esclavos, seguramente eunucos,  provistos de lujosos recipientes conteniendo agua de rosas o de albahaca con la que de vez en cuando rociaban sus cabezas o humedecían sus pies.  Y por si esta campana de olores no es suficiente, el sopor estival se intensifica con las manos hábiles de las masajistas trabajando con aceites olorosos y ungüentos los músculos de la espalda, la fina cordillera de las piernas, los glúteos, las plantas de los pies. Una nube de sirvientas silenciosas medio adormecidas por el silencioso trabajo de la depilación de las cejas; pelo a pelo, pintaban sugerentes  lunares en su rostro utilizando para ello el peligroso y dañino Khol, un derivado del sulfuro de plomo con el que también se  perfilaban sus labios, cejas y pestañas en un proceso cosmético conocido como alcoholar[1]






NB: Se han retirado las notas a la pie por decisión del autor. Se trata de un texto perteneciente a la Historia del Olor y el Perfume que se encuentra protegido por LPI y del que somos autores.


















Califas y Sultanes Locos.

Ibrahim I. La Casa Mundo
Ibrahim I

El califa es el heredero del profeta, detenta pues el poder religioso pero también el civil es un teocrata comprometido con la defensa de la fe y los Santos Lugares que en un principio recibía su autoridad del vinculo familiar con el Profeta, esta línea pasó sucesivamente desde los Omeyas a los Abasies y por fin a los otomanos. El Califato acabo por legitimarse con el tiempo ademas de por el ejercicio de la fuerza, a través de la propiedad de  tres reliquias: la capa del Profeta, uno de sus dientes y un rizo de sus cabellos Esto es lo que  hizo por ejemplo el califa otomano Selim I [1465-1520] trasladando esta potente simbología al palacio de  Topkapi . Con todo, el Califa era solo un servidor de la fe y nunca habría traspasado los límites del poder humano. Ninguno de los príncipes del Islam hubiera llevado su prominencia hasta el  endiosamieto de su figura. Parece que solo hubo una excepcion en la figura del muy excéntrico califa fatimi; Al-Hakim [985-1021] que consiguió sublevar El Cairo en su contra al proclamar su divinidad, tenida por absurda, casi al final de un reinado.

El Cairo viejo en efecto se amotinó en el 1020, harto de soportar una gobernanza errática y sangrienta que llegó a su culminación con la agotadora exigencia de que todo ciudadano  que se encontrara presente en el lugar en el que su nombre fuera pronunciado debía de postrarse sin que el demérito de su edad y estado sirviera como excusa. El Cairo había tenido que soportar durante varios años el arbitrio, la crueldad y la vesania de un demente que por ejemplo hizo matar a todos los perros de la ciudad, prohibió la ingesta de determinados tipos de pescado así como el juego del ajedrez. Estableció la ley marcial pero a la vez exigía a comerciantes y vendedores mantener su actividad durante la noche, iluminando las callejas para aliviar probablemente su insomnio. Entre sus numerosas extravagancias prohibió la manufactura del calzado destinado a las mujeres. Un día desapareció y no se tuvo mas noticia de él que los restos ensangrentados de su modesta ropa sobre el burro a cuyo lomo gustaba pasear, descuidado su aspecto hasta el extremo de la indigencia.
Al Hakim. Lacasamundo
Al-Hakim

 Al-Hakim fue una excepción. Que sepamos fue el único de los califas que usurpó sus prerrogativas yendo un paso más allá. Por eso nos inclinamos por su demencia. En este viaje hacia el extravío sí que fue acompañado por varios teocratas: Ibrahim I,  llamado el loco, lo que despeja cualquier duda. Sultán otomano desde 1640 hasta 1648. Aunque "la ley de fratricidio"[1] se había suprimido desde hacia al menos un siglo,  Ibrahim vivió sus primeros años aterrado en el llamado Kafes, la jaula del palacio de Topkapi, un confinamiento de lujo.  

El Kafes era el recinto en el que los sultanes recluían a los familiares con derecho de sucesión al trono hermanos o hermanastros por lo general. En el caso de sentirse amenazados ordenaban a los jenizaros su ejecución. Ibrahim tuvo que presenciar como cuatro de sus hermanos fueron asesinados, y ni siquiera dio crédito a la noticia de que había sido elegido sultán pensando que era solo una argucia para asesinarle. Probablemente sufriera ya trastornos psicológicos derivados de su confinamiento. Incapaz de gestionar gobierno alguno, su madre, la llamada Kösem Sultan, se encargó de ejercerlo mientras que él se abandonaba a una permanente incuria sensual, viviendo prácticamente rodeado de concubinas, bufones y músicos. Sus orgías llegaron incluso a escandalizar a el propio harem Entre sus numerosas extravagancias figura la habitación de los espejos donde creía encontrar un estimulante visual a su ya consumida libido. Sufrió frecuentes ataques epilépticos y con el propósito de vigorizar su frágil naturaleza solía tomar café disuelto en abundante ambar gris. El precio de este producto adquirió en el sultanato precios astronómicos. Tanto mas cuanto que el sultán lo utilizaba abundantemente en su barba, ropa, habitaciones y sobre el cuerpo de sus amantes. Estableció un impuesto especial sobre el mismo y las pieles, particularmente sobre las de la marta cibelina Fue estrangulado, aunque su cuerpo tuvo mejor suerte que el de su visir Ameh-Baja conocido con el postrer apodo de "bezarparé" a la vista de sus restos, esto es: destrozado en mil pedazos .  




[1] Permitía al sultán eliminar físicamente a hermanos, hermanastros y demás familia con el fin de erradicar la legitimidad de una posible sublevación. Su Abolición fue sustituido por el confinamiento a perpetuidad en el El Kafes, un recinto próximo a la residencia del Sultán.




Ambar gris. El mejor perfume del mundo


El ámbar gris es una de las pocas sustancias de origen orgánico cuya incorporación a la perfumería marco un antes y un después en la manufactura de sustancias aromáticas. Fueron los árabes con casi total seguridad los primeros que incorporaron el ámbar gris a los preparados olorosos. Al Ámbar gris se le ha dado en llamar "el vomito de un cachalote", pero es una expresión inadecuada porque el ámbar gris es una obstrucción intestinal en el aparato digestivo de los cachalotes. El cachalote mantiene una dieta basado en la masiva ingesta de calamares, su apetito es insaciable hasta el punto de que cada dos días debe vomitar parte de su alimento por la imposibilidad que sus cuatro estómagos tienen para digerirlo. Aproximadamente en el uno por ciento de los casos el bolo fecal a veces tiende a bloquear el intestino, esto sucede por varias razones, estas pueden obedecer a una deficiente diseño anatómico del mismo, patologías, incluso al propio azar. Como quiera que este coprolito está formada por productos de desecho, inasimilables básicamente; formado por los durísimos picos quitinosos del calamar y restos de una sustancia lubricante que protege su tubo digestivo, la obstrucción solo puede resolverse o bien por una expulsión espontánea o por un bloqueo definitivo del recto lo que compromete fatalmente la vida del cetáceo, cuando el bloqueo es completo le estallan literalmente las tripas.  

     Esta masa fecal de olor nauseabundo enriquecida con la aportación de millones de bacterias residentes en el intestino es el ámbar gris. Efectivamente la perfumería vive en un delicado equilibrio, de un lado esta la fetidez pero del otro ya se encuentra la fragancia. El ambar debe su rareza a un proceso patológico que afecta a una mínima parte de la población de cetáceos.  Pero aun carece de valor alguno es solo un bloque esponjoso un poco menos denso que el agua por lo que permanece sumergido  en parte, al capricho de las corrientes. Hasta hace bien poco se pensaba que el océano le iba cincelando como si fuera un escultor, el agua salada, la luz del sol, el tiempo transcurrido a merced de las corrientes definen sus propiedades de una manera única. Por si estas circunstancias no fueran suficientes para reconocer en el una absoluta singularidad convendría destacar que cada trozo de ámbar lleva marcada una traza dietética única en la que la proporción de las distintas especies de calamar depende de los mares por los que el cetáceo se haya alimentado, la profundidad a la que lo ha hecho y otros factores marcados por el azar que harán prácticamente imposible la existencia de dos piezas de ámbar gris idénticas en calidad y forma. Huele que apesta recién excretado pero el mar obra la trasformación adecuada, y lo presenta como una fetidez rota prestigiada con tonos oceánicos, amaderados e indolentes.... En esta carrera por encontrar epítetos adecuados la que mas destaca es la del naturalista francés Georges Pouchet [1833-1894] que encontraba el olor del ámbar perfectamente conveniente al nicho donde se había elaborado: el ámbar olía a cachalote. 

     Los nódulos son transportados por las corrientes hasta que una mínima parte de ellos acaban siendo depositados en las ensenadas, bahías o calas. No todas las piezas de ámbar gris son de la misma calidad, algunos son directamente descartables; el fresco es de color negro, untuoso como la arcilla y de nociva emanación, tal y como sostiene algunos expertos puede devolverse al océano porque es directamente inutilizable si no se sabe apreciar las notas sucias en la manufactura; huele a estiercol. No se conoce con exactitud el tiempo que uno de estos coprolitos deben permanecer en el agua para obtener de ellos una perfecta curación. Se ha hablado de veinte o treinta años, aunque el aspecto exterior de color blanco es suficientemente indicativo de la acción oxidativa del agua salada sobre su superficie, a mayor grosor mas tiempo de curación y mejor fragancia, paradójicamente los tonos grisaceos que le dan el nombre responden a un producto de calidad media.



Hermes 24 Faubourg Extrait
Hermes 24 Faubourg Extrait
ENCENS MYTHIQUE D'ORIENT. GUERLAIN

ENCENS MYTHIQUE D'ORIENT. Guerlain


Molook Attar.. Amouage
Molook Attar.. Amouage


     Las teorías concernientes a la distribución y origen del ámbar gris han sido bastante numerosas . Los chinos lo conocían como la saliva del dragón, y junto al alcanfor constituía un codiciado exoticus, creían que la baba de este mítico animal derramada sobre las rocas era la responsable del aglomerado. Del audaz Sulaymān al-Tājir[1]  es la ocurrencia de que el ámbar crecía en el fondo del mar cual planta marina y que serían las galernas las responsables de agitar los lechos marinos empujando estos champiñones sobre la costa. Se refería Sulaymān a los centenares de islotes conocidos como las islas Maldivas  atolón donde al parecer era frecuente el hallazgo del ámbar. En el  Golfo de Adén se practicaba el hallazgo a la deriva de concreciones de ámbar. Los nativos costeaban las orillas durante las noches claras a lomos de sus camellos, estos animales se habían hecho tan sensibles al olor del ámbar depositado en la orilla que se detenían arrodillándose sobre sus patas delanteras. Es obvio que ignoraban su procedencia a la vista de que tenían a los propios  cachalotes como devoradores de ámbar. Una lógica consecuencia de los restos hallados en los estómagos de estos animales muertos a los que las mareas hacían encallar en la costa. Las tribus locales habían observado con precisión que los aglomerados próximos al recto carecían de la agresiva pestilencia de los contenidos estomacales. No era el único producto rentable del cetáceo ansiado por perfumistas de Bagdad, Constantinopla y Basora, también la grasa del cachalote era vendida para calafatear los cascos de los barcos, carenando los eventuales orificios producidos por la peculiar ingeniería de los típicos dhows árabes cuyas cuadernas no utilizaban clavo alguno ya que se ensamblaban con cuerdas. 

     Abù'l-Fazl-i [2] que fuera primer ministro, además de amigo del Emperador Akbar [3] poseía una particular teoría sobre el origen del ámbar gris, al que consideraba como miel en distinto estado de solidificación oculta en el interior de algunas montañas y en tal cantidad que formaría torrenteras que irían a desembocar en el mar. Los emperadores mogoles eran rendidos admiradores del ámbar hasta el punto de que Akbar en sus aposentos, mantenía un permanente flete de ámbar sublimándose en el interior de abundantes turíferos. 
     El ámbar, de cuantos extractos animales se conocen, es el que tiene mayor duración. Mientras que el potente olor del almizcle puede mantenerse durante algunos días, el del ámbar, más sedoso,  es capaz de ilustrar nuestro olfato durante meses y no solo esto; dilata la vida de otros perfumes asociados con él merced a un proceso que no se conoce con precisión y que lleva a aventurar incluso cierta capacidad del ámbar por incautar las propiedades aromáticas de cualquier material al que se le asocie. Esta propiedad hizo del ámbar una secreción codiciada y ampliamente distribuida, encontrándose desde las costas de España, lo que seguramente permitiría con el correr de los siglos una acreditada industria volcada en la perfumatización de los cueros, hasta su introducción en la India a través del comercio con los árabes en torno al siglo VIII


[1] Conocido por el sobrenombre del "marino" o "mercader". Fue un precoz navegante del siglo IX que surcó el Indico hasta llegar a China.
[2] En efecto, escribió una interesantísima crónica del Emperador Akbar dando detalles incluso del gabinete de perfumes creado por este Mogol
[3] Tercero de los Emperador Mogoles que dominaron gran parte del subcontinente Indio desde los siglo XVI hasta mediados del XIX



El presente texto es un extracto de La Historia del Perfume. Filosofía y Naturaleza del Olor que se encuentra en preparación






Varanasi [Benarés]. La India, impresiones de un viaje espiritual



    Es imposible eludir en nuestro periplo  Varanasi [Benarés], la ciudad santa, en la que un mar de hindúes aguarda con su último aliento vital el tránsito hacia una nueva reencarnación. Una urbe en la que el olor se confunde con la fuerza de  la imagen;  no es  efectivamente lugar para personas sensibles, y eso que infinidad de niños juguetean en los mas de 100 gahts de Varanasi dispuestos en la orilla occidental del río. Los gahts son las escalinatas que permiten acceder a las aguas del sagrado río, pulidos los peldaños por el roce de millones de pies durante centenares de años. Situadas en la zona superior de estas escalinatas se alzan lo que fueran auténticos palacios en avanzado estado de abandono, su ubicación privilegiada en este santuario tanatológico se ha hecho insoportable. 
     Buda efectuó en las proximidades de Varanasi sus predicaciones conocidas como las Cuatro Verdades en torno a las que vertebra la existencia  del dolor en todos los aspectos de la vida humana como el principal obstáculo para la felicidad. En general es el deseo el  detonante  de este dolor, deseo por la reencarnación, por la felicidad, deseo por el otro, la vida es un constante e insatisfecho deseo. Si hace dos mil trescientos años hubiéramos paseado por sus orillas habríamos encontrado también a Majavira, el fundador del jain, una doctrina acodada en la extrema paradoja del ateísmo en dialogo  con el alma universal y que respetan toda forma de vida orgánica Majavira practicó en las proximidades de este rió el desconcertante mensaje de la no violencia. Hace de esto unos veintiocho siglos por lo que la osado testimonio de hace doblemente valioso,  exigiendo la renuncia a la inveterada costumbre por impartir la paz a bastonazos. Es casi milagroso que esto pudiera acaecer en los tiempos oscuros pero no se trata del único evento peculiar; el templo tibetano de Kanthwala también a su manera lo es, se le conoce como el templo de madera porque el exiliado rey del Tibet Raba Bahadur Shah [1775-1806] se ocupó durante su exilio en la ciudad de erigir un lugar de culto en el que solo se utilizó material del Tibet, particularmente un tipo de madera tan resistente que no hay trazas de termitas en toda su estructura, y esto a la vista de la perniciosas climatología del lugar; es en efecto un prodigio.  

Varanasi en una de sus imagenes más populares
Varanasi en una de sus imagenes más populares

     Ineludiblemente el hinduismo, ese árbol que se nutre de tantas raíces, alimenta su doctrina con una espesa trama de leyendas, tradiciones y escuelas del pensamiento que toman al olor o Ghanda como una de las 17 gunas de la existencia. Bharatvarsha tal y como algunos textos llaman a La India es un país que derrocha fragancias,  el aroma se captura desde los mismísimos rayos solares, un escritor sostenía que los iniciados y pacientes santones son capaces de hacer atravesar el cristal de un lupa para fijarlos sobre la superficie de un pañuelo con preciados matices a jazmín, violetas, attar de rosas y transparentes esencias florales del Tibet.  
    Los olores son su tarjeta de presentación y Varanasi en este sentido parecer detestar tanto el vació olfativo que en el brete entre la anosmia y la pestilencia se inclina por este último, de esta manera muchos viajeros manifiestan un primer impulso de huida ante la frenética tormenta ofrecida a las narices por los senderos apelmazados con arena y boñigas de vaca, estas ultimas elementos importantes como veremos en la arquitectura de algunos preparados aromáticos. La agresión no termina ahí y llega a abofetear nuestra sensible y étnico olfato ante los abundantes collados en los que la ciudad abandona sus residuos sólidos mientras que una colación pestilente semilíquida abandonada la bíos urbana vertiéndose incontroladamente en las orillas del Ganges.   El río  Ganges es un universo humano que compite con El Indo, si en aquel se gestiona la inmortalidad de las almas éste puede considerarse el origen de la civilización India; el Indo es el rió cívico, mientras que el Ganges es el religioso. 

La variedad de tipos humanos en La India es numerosa. Se trata de una joven Valayan
La variedad de tipos humanos en La India es numerosa. Se trata de una joven Valayan, pertenece a una de las castas inferiores y para sus rezos no deben acercarse a menos de 500 metros de cualquier templo

    Pero los Ghast no son solo plataformas para acceder con mas comodidad a las orillas de la corriente sagrada, haciendo abstracción del paisaje deteriorado y sucio de la ribera son también una puerta hacia la reencarnacion y en el mejor de los casos a la liberación definitiva del ciclo de rencarnaciones de sus hombres mas santos conocido como Moksa. Durante todos los días el año y teóricamente las veinticuatro horas del dia albergan en sus escalinatas un rosario incandescente de piras funerarias destinadas a consumir los restos de aquellos que determinaron en su última voluntad ritualizar su inhumación de esta manera. Con el fin de evitar que las bochornosas y humedas temperaturas del país aconsejen una rápida eliminacion de los cadáveres, lo que impidiria satisfacer los ulimos deseos del finado fallecido en zonas alejadas, es relativamente frecuente que sean trasladados, aún agonizantes, a la ciudad para que el óbito ocurra en el interior de la urbe. Esto es lo que permite afirmar que el fuego que alimenta las piras de los Ghast de Varanasi no se ha extinguido desde que hace unos 3000 años se utilizara por primera vez. La ceniza que se adhiere a los sudorosos cuerpos puede causar una desagradable sensación a los profanos habida cuenta el mas que evidente origen organico de la misma.

     La ciudad  pasa por ser una gran consumidora de maderas aromáticas y potentes soluciones incensales, pero ni esa abundancia enmascara las emanaciones de la carne quemada, fuera de toda lógica el hindú se inclina por la inhumación tradicional obviando la potencia mecánica de las grandes incineradoras modernas. Polvo de sándalo y almizcle se vierten sobre el cadáver cuyo cráneo llega a estallar por efecto del calor, momento en el que se supone que el alma abandona el cuerpo. Las maderas olorosas que se utilizan para la combustión de los cuerpos a veces son escasas, su alto precio no permite adquirir grandes cantidades a los familiares del difunto. Se precisan de 300 a 500 kilos de leños desde la mas estimada y cara, el sándalo, hasta la mas habitual el mango, cuya madera es utilizado en polvo como desodorante desde tiempos inmemoriales, también se utiliza el estiércol de vaca para incinerar a los mas modestos. Una cierta cicatería en el empleo del combustible vegetal puede determinar que los cuerpos quedan consumidos a medias. Así son lanzados al río, mezclados los huesos con las cenizas. 

     La amplitud del Ganges parece capaz de asimilar en el dominio de sus aguas estas notas acres, pero no es verdad del todo, centenares de años de peregrinación y millones de fieles y cadáveres han sido capaces de enturbiar hasta tal punto sus aguas que presenta incluso especies únicas, cuales son las tortugas carnívoras que devoran los restos de los cadáveres. Santones y niños son entregados directamente a la corriente sin ceremonia crematoria previa, considerando que los primeros han concluido el ciclo de la reencarnación, mientras que a los segundos se les supone una pureza infantil que perfectamente puede prescindir de ritual purificatorio alguno.

Estos mojones pétreos se conocen como Lingam. Al fondo una escultura del dios elefante Ganesa
Estos mojones pétreos se conocen como Lingam. Al fondo una escultura del dios elefante Ganesa

     El traslado de los cuerpos antes de su incineración se efectua por las callejuelas de la ciudad vieja de Varanasi sobre unas parihuelas cubiertas con una mortaja en la que predomina el color azafrán, símbolo de la virtud y la verdad. Antes de ser entregado a las llamas se  practica una primera ablución del cadáver en las agua del Ganges tras lo cual solo queda esperar algunas horas, hasta que el cadáver se seque para proceder a su cremación.  La subcasta de intocables de los Doms es la encargada de vigilar que la madera de las hogueras no se apague, para ello han alimentado las llamas con manteca y mantequilla, solo ellos son insensibles a la naturaleza contagiosa de la muerte debido a su propia impureza. Este nocivo trabajo permite agregar a sus emolumentos, por lo general, una porcentaje en especie de la madera utilizada en la pira, con los implantes de oro de las dentaduras y otras valiosas piezas no retiradas al cadáver y resistentes a la acción del fuego. Su baja consideración social se compensa con un estricto monopolio que deriva en saneados ingresos procedentes de las comisiones obtenidas de los comerciantes de la madera, y la extorsión  emocional realizada sobre los familiares de los difuntos. Tienen la suficiente habilidad en su trabajo y la experiencia de siglos como para explotar al máximo un carga escasa de combustible, si esta no es suficiente  el cuerpo se entrega a las aguas del rio semicarbonizado. Solo los criminales y suicidas quedan privados de este ceremonial purificatorio, el  destino de sus almas es terrible: penaran en un suplicio de 500 años de Brahma. Puede no parecer mucho, pero es que cada año de Brahma equivale a 86.000.000 de siglos.





Bizancio. Listado cronologico de Emperadores del Imperio Bizantino




 

Arcadio, 395-408
Teodosio II., 408-450
Marciano, 450-457
Leon I., 457-474
Zenón, 474-491
Anastasio I., 491-518
Justino I., 518-527
Justiniano I., 527-565
Justino II., 565-578
Tiberio II Constantino, 578-582
Mauricio, 582-602
Phocas, 602-610
Heraclio, 610-641
Heraclio II  Heracleonas, 641-2
Constante II 642-668
Constantino IV 668-685
Justiniano II 685-695
Leoncio, 695-697
Tiberio III Apsimaro, 697-705
Justiniano II. (restauración), 705-711
Filipico Bardanés, 711-713
Anastasio II  Artemio, 713-715
Theodosio III, 715-717
Leon III. Isauro, 717-740
Constantino V Copronimo, 740-775
Leon IV, 775-779
Constantino VI, 779-797
Irene, 797-802
Niceforo I, 802-811
Estauracio, 811
Miguel I Rangabé, 811-813
Leon V el Armenio, 813-820
Miguel II el Amoriano, 820-829
Teofilo, 829-842
Miguel III, 842-867
Basilio I el Macedonio, 867-886
Leon VI el Jázaro, 886-912
Constantino VII., Porfirogeneta, 912-958 [Corregente Emperador—Alejandro, 912-913.  Romano I Lecapeno, 919-945]
Romano II  958-963
Basilio  II., Bulgaróctono, 963-1025 [Corregente Emperador—Niceforo II  Phocas, 963-969. Juan I Curcuas, 969-976]
Constantino VIII, 1025-28
Romano III., Argyro, 1028-34
Miguel  IV Plafagonio, 1034-42
Miguel  V., 1042
Constantino IX  Monomaco, 1042-55
Teodora, 1055-57
Miguel VI  Gerontas, 1056-57
Isaac I Comneno, 1057-59
Constantino X Ducas, 1059-67
Miguel VII Ducas, 1067-78 [Corregente Emperador—Romanos IV Diogenes, 1067-71]
Nicéforo III Botoniano, 1078-81
Alejo I, Comneno, 1081-1118
Juan II, Comneno, 1118-43
Manuel I., Comneno, 1143-80
Alejo II, Comneno, 1180-83
Andronico I., Comneno, 1183-85
Isaac II, Angelo, 1185-95
Alejo III., Angelo, 1195-1203
Isaac II. (restauración), 1203-4
Alejo V., Ducas, 1204
Balduino I, 1204-5 *
Enrique, 1205-16 *
Pedro, 1217-19 *
Roberto, 1219-28 *
Balduino II., 1228-61 *
Teodoro I Lascaris, 1204-22
Juan III  Ducas, 1222-54
Teodoro II Ducas, 1254-59
Juan IV Ducas, 1259-60
Miguel VIII Paleologo, 1260-82
Andrónico II, Paleologo, 1282-1328
Andrónico III., Paleologo, 1328-41
Juan V Paleologo, 1341-91 [Corregencia—Juan VI, 1347-54]
Manuel II., 1391-1425
Juan VII 1425-48
Constantino XI., 1448-53
Caída de Constantinopla - Martes 23 de Mayo de 1453

[*] Emperadores latinos

JAPON, Perfumes y aromas. Filosofía de la fragancia en el país nipón


Hemos observado que el incienso, los inciensos,  abocan siempre a una ceremonia pública ofrecida a la colectividad mientras que el perfume es una parada intima reservada a un reducido grupo o personaje eminente. A nuestro juicio en esto se diferencia la geografía fragante del Oriente respecto a las culturas occidentales en las que se perfumatizan las personas para diferenciarlas de las colectividades siguiendo el proceso inverso en Oriente. Aquí el peso de «los otros» sobre el individualismo occidental es decisivo. Nos atrevemos incluso a sugerir cierta transformación entre las ceremonias incensales gravadas por su compromiso publico  y una suerte de desviación intima y privada del mismo que encontramos en el exquisito ceremonial que los guerreros samurais practicaban durante el siglo XIV como parte de su heuristica guerrera, y que consistía en un colmatamiento oloroso de su traje, cabello y casco con los delicados tonos procurados con el incienso japones o Koh.
     Uno de los mas apreciados productos aromáticos de Oriente lo constituye la madera de la aquilaria o aloe que  se conoce en Japón como jinkōh y que no tiene nada que ver con el Aloe Barbadensis Mille o vulgarmente conocida como «aloe vera». Los aloes, agar u «oud» como es conocida por los árabes tienen una tradición aromática milenaria y la madera que producen tuvo en algunos momentos un valor superior al oro, de tal manera que  su precio esta directamente relacionado con una propiedad inherente de la madera: su flotabilidad. En efecto el proceso patológico que hace tan valioso al aloe le imprime la peculiar querencia de este lignum [madera] por hundirse en el agua.  El incienso llegó a Japón desde China a través de Corea en el siglo VI en el equipaje aromático de los monjes budistas, aunque la leyenda recogida en el Nihonshoki [crónicas de la historia mas remota de Japón] nos presente un  relato diferente que pasa por el hallazgo de un trozo de madera de aloe recogido en las costas de la islas en tiempos de la Emperatriz  Suiko, siglo VI, y que al ser lanzado a las llamas comenzó a desprender un gratísimo olor lo que llevó a los lugareños a ofrecérselo como obsequio a la Emperatriz. 

     Jinkoh es madera de agar, y se convirtió en un símbolo de poder y ostentación en el Japón de la etapa feudal. Toda la cronografía legendaria de los países nos suele presentar a un personaje que destaca de entre esa nube de señores locales que disputan sus limitaciones en un conflicto, que a veces, intenta resolverse sin perder la etiqueta y las buenas maneras;  este personaje encaja coalescentemente con los excesos de Sasaki Douyo (1296-1373) un Shogun que acompañaba sus fiestas con  enormes fragmentos de maderas aromáticas. Es en torno a este periodo, el siglo XIII cuando empieza a sustanciarse la ceremonia japonesa del incienso conocida como Kodo y que es un minucioso y bello ritual a la altura de la ceremonia del te y de las flores, de suerte que se puede considerar como la trilogía de las artes domesticas japoneses


Utensilios precisos para la ceremonia del Kodo


     Pero el Kodo esta inspirado en un delicado y sofisticado entretenimiento conocido como Wen Siang iniciado en China durante el periodo Tang +[618-907] pero que alcanzo su máxima expresión en  la dinastía de los  Song +[960-1279] y que consiste en adivinar los ingredientes de un incienso, descontruyendo de alguna manera su mezcla. Su traducción ofrece una peculiar sinestesia pues comprende una paradoja retorica ya que viene a tener el significado de "escuchar la fragancia" lo que a la postre constituye un olor auditado en el oído. Extraño. 


Diversas cajas troqueladas para la medida del tiempo. Se colmataban con incienso en polvo y su complejidad determinaba el tiempo que tardaba en consumirse la mezcla [A.Bedini]

     Esta apreciación olorosa posee varias modalidades como aquella que exige una nula emisión de humo o la que permite proteger de la combustión directa un trozo de madera aromática merced a la utilización de un pequeño recipiente de plata o mica que se interpone entre la carga olorosa [madera o incienso por lo general] y la fuente de calor lo que proporciona una suave emisión de notas olfativas sin necesidad de que la combustion genere humo alguno[1]  Aunque la ceremonia japonesa del incienso tuvo una intensa aceptación  en el curso de los siglos XIII a XVII esto no impide que siglos antes  Murasaki Shikibu[ca 978- ca 1014] autora del «genji Monogatari» [la novela de Genji] presente a su ficticio personaje, Genji en calidad del anfitrion de una de aquellas reuniones para diletantes olfativos en el curso de la cual reconocen el sandalo, la onycha[2], resina de pino, el almizcle, el estoraque y el azafran. Este pasatiempo era conocido en el antiguo Japón como soradakimono que evolucionó hacia el Khodo [la senda del incienso] una actividad mas solemne y formalizada destinada como la anterior a discriminar y reconocer las fragancias. El Khodo tiene la particularidad de ser una actividad masculina y solo hasta el siglo XVII prensencio la incorporación de mujeres de la aristocracia. El incienso japones se nutre de un repertorio de ingredientes que comprenderían entre otros el cedro, almizcle, geranio, jazmín, onycha,  lavanda, olibano, pachuli, rosa, vainilla, vetiver, canela, clavo, madera de agar o aloe, benjui, y sándalo

     Aunque la influencia cultural china se precipito en Japón  entre los siglos VI y IX pocos pueblos existen con una personalidad tan perfilada como la del japonés. Su insularidad refuerza ya de por sí su singularidad, no es pues insólita su apreciación olfativa del extranjero, particularmente el caucásico, como una persona que huele a mantequilla. Una apuesta que quizá se diriga hacia cierto tipo de racismo olfativo pero que posee una solida base científica: las razas huelen, unas mas que otras y se podría establecer una relación directamente proporcional desde el Extremo Oriente hasta Occidente con un mínimo odorifero situado efectivamente entre los coreano/japoneses y un máximo establecido en la raza negra. Una parte estimable de la idiosincrasia nipona, incluida su susceptibilidad hacia todo lo exterior, creemos nosotros que pasa por la incorporación de los valores guerreros de la clase samurái a la sociedad civil, tenacidad, respeto, autocontrol. Pero también a una peculiar culminación sincretica de las influencias religiosas recibidas, desde un budismo que rechaza la mera contemplación del mundo para incorporarse activamente a su devenir, hasta una religión nativa: el Sintoismo, una disciplina que encuentra en la Naturaleza la morada de los dioses con lo que evita la construcción de un quimérico Paraiso puesto que es la tierra que se posee el sagrado hogar de los dioses. Esta creencia determina el extremo celo, cuidado y dedicación que exige el paisaje geográfico del Japón y que de alguna manera contamina el carácter de sus ciudadanos facilitando la existencia de ritos y tradiciones de difícil comprensión para un occidental. En este sentido conviene recuperar el inusitado uso del incienso para la medida del tiempo como una de esas ceremonias en el que la recreación olfativa producida por el incienso ayudaba a mansificar el alma[3].  Se trataría de una extensión del Kodo, pero referido en este caso a la elaboración de intrincados circuitos grabados primero sobre planchas de madera y después sobre metal rellenándose después estos acanalamientos con una preparado aromático en polvo al que se aplicaba una mecha y que se consumía lentamente en lapsos temporales preestablecidos lo que ayudaba a calcular el tiempo mereciendo el nombre de relojes aromáticos. 

     Una expresión aun mas sofisticada y que posee el particular encanto de la sensualidad oriental por su natural simplicidad, es el del reloj utilizado por las Geishas y del que se servían para calcular la tarifa de sus servicios, consistiendo en varitas de incienso que se iban disponiendo sobre una cajita conforme se iban consumiendo[4]




[1]  A Study of the History of Perfumery and Spices in the Far East. Yamada, Kentarō. 177
[2] Se trata de la concha de un caracol marino que adecuadamente pulverizada y mezclada proporciona un agradable equilibrio a los preparados incensales algo inclinados a las notas dulces proporcionadas por la mayoria de sus ingredientes vegetales. Esta entrada aparece también en la Biblia y sería uno de los constituyentes del oleo sagrado.
[3] Gatten, Aileen 1977 ‘A wisp of smoke. Scent and character in the Tale of Genji.’ Monumenta Nipponica Vol. 32, No. 1: 35-48.
[4] S.A.Bedini. The scent of time.



NOTA  El texto pertenece a la Historia de Perfume y el olor. En Preparación




China y Oriente. Cultura. Aquilaria. La madera herida


El árbol de la aquilaria es hasta cierto punto sorprendente, nada especial le hace destacar entre la maraña vegetal de las intricadas forestas de las zonas tropicales de donde es originario, en un arco que abarcaría amplias contextos geográficos del sudeste asiático y puntualmente en Centroamerica. Su madera, anodina, sufre una transformación cuando enferma pues ante la agresión de los hongos genera un resina que impregna el duramen generando de esta forma la codiciada madera aromática. No es posible determinar a simple vista los ejemplares de aquilaria patológicos por lo que es preciso herir el duramen para determinar la presencia de la oleo-resina dándose con frecuencia el caso de que el propio corazón del tronco es inodoro. Esta estimada fragancia es en definitiva el resultado de un árbol herido Una peculiar característica de la madera enferma y aromatizada es que oscurece y se hace mas pesada por lo que pierde flotabilidad. Las leyendas japonesas hablan precisamente de que esta fue la forma, mas precisamente: una de las formas,  en la que la aquilaria penetro en las islas en el siglo VI reinando la emperatriz Suiko. Un gran trozo de árbol llamó la atención de los pescadores de la isla de Awaji porque se encontraba sumergido en la proximidad de la costa, eran los restos de un árbol del aloe, al que los sencillos pescadores no pensaron en dar mas uso que el de utilizarlo para calentar sus hogares, pero a la vista del beneficioso olor que proporcionaba al calentarse decidieron ofrecérselo como presente a la emperatriz. Que esto fuera tal y como lo referimos puede ponerse en cuestión, pero es bien cierto que el valor del aceite de agar decuplicaba al del aceite de sándalo, ya  suficientemente apreciado. Es preciso tener en cuenta que solo  el uno por ciento de los troncos presenta esta anomalía y que se precisan decenas de años para que la madera se embeba de su propia resina, por lo que cualitativamente el mejor producto es aquel que proviene de una goma mas antigua. 

Akshamala o rosario budista elaborado con madera de agar
Akshamala o rosario budista elaborado con madera de agar

     Muchos autores sostienen que la expansión del budismo por Asia vino a implementar allá donde no existía, y a enriquecer donde ya había echado raíces la cultura del incienso. No es pues esquiva a esta directriz la conservación de varios recetarios incensales en monasterios budistas en los que la madera de agar  hace acto de presencia, si bien en una mixtura con tan numerosos  ingredientes que no podemos asegurar solo por estos testimonios si hubo un momento en la historia de China en la que la alquilaria ocupó un lugar preeminente. Pero los hechos hablan por sí solos,  es cierto que en el decurso de la dinastía Tang [618-907] tenida por los historiadores  como una etapa dorada de la cultura, la madera de aloe y sus derivados tuvo una gran estima. Desde luego las narices mas delicadas, y en la esplendora corte de los Tang había muchas, notaban en la alquilaria la remembranza de notas leñosas y frutales pero también una evocativa inspiración de otros potentes aromáticos como el almizcle. La terquedad de su olor era bien recibida  en otros formatos cosméticos como las cremas y las pomadas labiales, incluso un colutorio dental utilizaba polvo de aloe. Si se nos apura incluso encontramos en los bastidores de la cama que la Emperatriz  Zhao Feiyan [36 a. C -1 d. C] utilizaba en sus desplazamientos junto a su esposo el muy promiscuo Emperador HanXiao Cheng [51 a. C - 7 d C] la madera de aloe con la que estaban elaborados . 
     De este periodo, el Han[220 a. C 280 d. C] , se destacaba ya el interés de los gabinetes aromáticos de los emperadores por el ímpetu de los aloes  en los  preparados incensales. No hay duda de que las propiedades físicas de esta madera, su densidad en particular,  eran bien conocidas y ello a la vista del nombre por el que eran conocidos no solo en el ámbito idiomático chino sino también en la India y Japón, en China se la conocía como Chenxiang, es decir  incienso que se hunde. La madera de aquilaria era tan estimada que no cabía mayor honor que emprender el camino del descanso eterno en el interior de un ataúd elaborado con ella, estos féretros solo podían estar al alcance de personajes eminentes como aquellos guerreros muertos en las infinitas escaramuzas y conflictos acontencidos al final del periodo Han.

La pequeña escultura y la elaboración de fornituras en la cultura Oriental con madera de Agar es frecuente y posee un gran valor. No olvidemos que la buena madera de agar se cotiza por encima del oro

      El esplendor de los Han  alimentaria una potente sociedad civil [paralela temporalmente a la del Imperio Romano] exigente y ávida de productos exóticos y exclusivos, tal es así que utilizaban el aceite de agar disuelto en agua para lavarse la cara. Para satisfacer las vigorosas necesidades cosméticas de estos colectivos privilegiados, además de la ubicua farmacopea y sus aplicaciones médicas, hubo un autentico desbordamiento de comerciantes hacia las regiones del Sur. Un motivado ejercito de emprendedores a la vista de la escasez y el precio alcanzado por los aloes, Su destino en particular era  la conocida como Conchinchina la actual Vietnam donde encontraron ejemplares de alta calidad del árbol de la aquilaria.  Esta explotación se mantuvo no obstante los frecuentes avatares de la historia,  y ya en el periodo Song [960-1279] se había elaborado un minucioso prontuario sobre las riquezas aromáticas del Sur,  determinando las zonas y los ejemplares más adecuados y rentables a la vista de que el proceso fitopatologico que hacia tan rentable la planta era ya conocido. Algunos textos se ocuparon de identificar los mejores ejemplares en las selvas de la actual Camboya aunque la calidad del duramen del antiguo reino de Champa [Sur de Vietnam] no se puso nunca en cuestión, tal y como posteriormente corroboro Marco Polo en su diario de viaje. Este texto confirma también que la madera es mas estimable cuanto mas oscura se presenta. Otro autor europeo,  Luis de Camoes [1524-1580], el gran poeta portugués, refleja en su epopeya Os Luisiadas su reconocimiento a esta madera de Champá. 
     El apetito de China por el agar llevaría incluso a la explotación de una variedad conocida como aquilaria sinenensis, bien es verdad que  menos reputada olfativamente, en la desembocadura del rio Guangdong que bordea la ciudad de Canton,  en los territorios ocupados actualmente por la isla de Hong Kong de esto sucedió  ya en la dinastia Song [619-970 d. C] abandonandose a la esperanza por controlar todo el mercado chino, indio y árabe. La isla, anclada estratégicamente en el estuario del Guangdong recibe su nombre: “isla fragante” del intenso trafico de aloes.  Los comerciantes árabes hicieron verdaderas locuras por el acopio de aquilaria en sus barcos, pero se inclinaban preferentemente por su aceite, conocido como oudh