La Compresa: Un poco de Historia ( Parte II )



Imagen: La imagen que os presentamos es la de una muñequita tutor. Se utliza en la India rural para enseñar a las niñas el uso de las compresas.
     A lo largo de la historia las compresas han sido compañeras de viaje de otros utilísimos trapitos: los pañales. De hecho, estos últimos, han servido de alguna manera de camuflaje; se intentaba ocultar o disimular la presencia de compresas entre los pañales, pero sus pertinaces restos eran imposibles de retirar ni aun pasándolas por la cocción previa, por lo que apuntaban de esta manera su real uso. Y eso que muchas veces pañales y compresas eran perfectamente intercambiables. En algunas comunidades es tan intensa la prevención ante los episodios menstruales, que las mujeres utilizan los lugares mas discretos para tender sus trapos a secar, toda vez que desplegar los mismos es como encender un cartel luminoso en la Luna. Lo inocuo e intrascendente en algunos lugares, posee una carga insospechada en otros. Por ejemplo, en África, que no solo es el origen de la humanidad, sino en algunos aspectos es un museo etnográfico que nos muestra cómo éramos no hace mucho tiempo, se nos brinda la oportunidad de considerar el tipo de higiene femenina que deben y pueden mantener las mujeres de aquellas colectividades donde el agua es un bien mas que escaso. Solo da para beber; primero a las personas, luego, al ganado, y por ultimo, si sobra, para lavarse….ellos. En estas condiciones es difícil, por no decir imposible, pensar en el uso de prendas menores como son las que nos ocupan.
Muñequita tutor
Muñequita tutor en la India

     En la India se mandaba a las mujeres con el ganado durante su periodo. La solución llegaría de la mano de unas compresas elaboradas con ceniza vegetal y dentro de un saquito que se fijaba mediante una braguita ad hoc. Esta prenda, la braguita, evitaba que el paño se escurriera porque en estas colectividades rurales las mujeres no suelen permanecer inactivas. El uso de estas prendas en unidades tan cerradas, y en donde la convivencia y los prejuicios son intensos, ha liberado a las mujeres al menos de múltiples inhibiciones sociales relacionados con los prejuicios menstruales, ya que no de su ineludible cita con su naturaleza.      
     A los occidentales no es algo que nos pille tan de lejos, es conveniente recordar, por ejemplo, que la postrera humillación a la que fue sometida por los revolucionarios francesas su última Reina, María Antonieta, consisitió en privarla de la intimidad, mientras intentaba cambiarse su toalla sanitaria antes de ser guillotinada.
Los últimos estudios pasan a considerarlo como un braguita compresa
Esta pieza de cuero se encuentra expuesta en el Museo Británico, en la galeria romana. Se pensaba que era el bikini de una joven atleta. Los últimos estudios pasan a considerarlo como un braguita compresa.

      Cuando se viaja por el pasado, figuradamente queremos decir, se corre el riesgo de encontrarse con textos chocantes; los judíos incluían a pastores y médicos en su lista de profesiones impuras, y los egipcios veían en los trabajadores de las lavanderías uno de los oficios más denigrantes pues se veían obligados a lavar taparrabos de mujeres menstruantes. El tiempo, de alguna manera, les disculpa; hasta hace menos de cien años la publicidad de compresas y otros productos para la higiene femenina estaba prohibida en los EEUU por considerarla indecorosa. En Vietnam también se prohíbe la publicidad de compresas, junto a la del papel higiénico y ropa interior, por motivos estéticos (la noticia es del año 2009). Eso dicen.
arqueología sanitaria femenina
Este accesorio es casi un objeto de la arqueología sanitaria femenina. El artilugio, cuya funcionalidad se explica claramente, es de 1894 y fue ideado por un tal Dr. Livio Fürst



Biblio y otros

Historia de la compresa consta de dos entradas