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Parsis: la religión amable

Son los Parsis, una comunidad religiosa que viajó desde Persia (Iran) hasta la India hace de ello mil años. Son muy pocos; una gota entre un océano de Hindúes, pero tienen un extraordinario poder económico, industrial y cultural en este formidable país. Su religión se pierde en la memoria de la humanidad. Su Dios se llama Aura-Mazda y su profeta, Zaratustra. Practican una religión amable y solidaria que tiene, en cambio, reservado el derecho de admisión; no hacen apostolado, de tal forma que solo es Parsi quién nace Parsi. Los perritos son para ellos animales sagrados........

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La apasionante vida de las hormigas. Amor y guerra en el hormiguero

La vida de Sonia no es nada fácil. Su madre no la puede atender como ella se merece. No es de extrañar, Sonia tiene veinte millones de hermanos. Sonia es una hormiga y la sorprendemos en un momento importante de su vida: se muda de casa. Esta es la Primera Parte de un viaje al mundo de las hormigas del que nos encontramos tan satisfechos que se encuentra entre nuestros favoritos. No es para menos, estos seres diminutos serían los dueños del planeta si no tuvieran tantos enemigos. La fotografía es de Andrey Pavlov

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Venenos. Envenenadores y envenenados.

Os presentamos la serie Veneno. Unas entradas (post) de los que estamos bien satisfechos. Nos ha costado lo suyo pero ha merecido la pena. Después de documentarnos como lo hemos hecho no somos ya los mismos. Pensamos que las sepulturas están llenas de pobres infelices a los que alguién, que no les quería nada, les ha enviado al otro mundo antes de lo que era menester. Y no son casos contados, son miles, decenas de miles.........quién sabe. En cualquier caso bastantes más de los que pensamos ¿Exageramos? Bueno, juzga tu mismo y lee

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La historia del pañal

Estos pantalones sin entrepierna que utilizan los niños de corta edad en China se llaman "kaidangku" y tienen ya un largo recorrido. Al parecer se utilizan en China desde la época de Mao. Están en vías de extinción y poco a poco son sustituidos por los pañales desechables. En Occidente, sin embargo, los pañales de un sólo uso se ven cuestionados y regresa el pañal reutilizable...

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Marca España: Una historia de ovejitas

La epopeya de esta ovejita no tiene nombre. Fueron dueñas de La Península Ibérica durante siglos. Cuidadas y mimadas hasta la extenuación. Protegidas con celo por Reyes y pastores pues su lana se consideraba y se considera única. Víctima de secuestros y tráfico ilegal con el proposito de conseguir suficientes ejemplares para asegurarse su reproducción. Estimada como pocas especies en Argentina y Australia. Es una institución en Nueva Zelanda donde ya la consideran una especie propia. Es la oveja merina española, un animalito que ha conquistado el mundo. La foto es de National Geographic

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Historia y Filosofía del Perfume y el Olor. Sinopsis.


Agradezco que te hayas interesado por este título. Esta página te permitirá leer una pequeña sinopsis del contenido del libro. Se trata de una obra con 330 páginas que aún no esta a la venta. Es la primera entrega de una serie que se continuará con un segundo ejemplar, el cual se ocupará del Perfume en China, el Perfume en la India, el Perfume en el mundo árabe y el Perfume en la Religión. Estoy trabajando en otro volumen que tratará del Perfume en España y Europa, pero este llevara al menos dos años más. Agradecería mostraras tus opiniones y eventual interés a  tomponceleon@vestivalia.com

A MODO DE PRÓLOGO


            Este quiere ser un libro sobre el  perfume, sobre las marcas que la odorificación ha ido dejando a lo largo del tiempo en diferentes civilizaciones, teniendo en cuenta que el relato sobre el olor y el perfume forman parte de la historia material de la civilización. Desde luego esta afirmación entraña un cierto riesgo; pues  el perfume posee una particular naturaleza porque su completa materialidad está aún por demostrar a la vista de que encuentra su sentido en su propio acabamiento: lo es en la medida que se evapora y desaparece. He intentado rastrear sus huellas físicas con la intención de dirimir los itinerarios tecnológicos seguidos en su elaboración, así como la trazabilidad de los materiales comprometidos en su proceso productivo. Pero sobre todo se ha buscado el componente humano implicado y las ocurrencias de la experiencia fragante en la Historia, de tal manera que esta se ha convertido en el hilo conductor de la narración. Todo ello a sabiendas de que estos vestigios tienen una peculiar naturaleza debido a su volatilidad;  no existen[1]. Solo quedan restos casi fosilizados que son los testigos materiales de la aromatización, pero en ningún caso el olor en sí.
Apenas un cinco por ciento de la memoria de la Humanidad puede leerse en textos, para conocer el 95 por ciento restante es preciso acudir a los objetos, a la elocuencia de las piedras o a meras suposiciones. Existen disciplinas dedicadas a socavar ese silencio de las cosas: la Arqueología, volcada en el estudio de los objetos y la Antropología, que analiza las interacciones entre hombres y cosas, mientras que la Historia se aferra a la senda de la textualidad, la cual exigiría grandes dosis de prudencia habida cuenta de la compleja, y con frecuencia, deliberada manipulación del documento escrito. Como he dicho el perfume es un bien material, bien  que con un peculiar estatuto que exigiría, como poco, la concurrencia de estas tres ramas del saber con el fin de completar su biografía. Sin embargo cabe precisar que cuando historiamos el perfume se hace obligatorio irrumpir en ámbitos de conocimiento pretecnológico, la farmacopea, la botánica, la medicina y los primeros balbuceos protoquímicos de la alquimia. Todos ellos se hacen necesarios a la vista del amplio abanico de aplicaciones del material fragante, teniendo en cuenta que prácticamente la totalidad de este era de origen vegetal y que hasta mediados del XIX no se patentó el primer perfume de laboratorio[2].
Mas no solamente es un libro sobre el perfume, es extensivamente un libro sobre el olor, del cual el perfume es una gentileza[3]. De cualquier olor que ayude a construir el paisaje odorífero de nuestra especie, incluyendo particularmente una categoría malvada del olor cual es  la del hedor. Perfume y pestilencia son dos escalas de la olfacción que comparten los mismos canales perceptivos y sensitivos, pero que suscitan emociones bien distintas: asco y embeleso…………………………


Egipto. Un río. Un Pueblo. Una Religión.

            ……………….Pensaban los egipcios que la vida era un acontecimiento que una vez suscitado tenía el suficiente impulso como para mantenerse indefinidamente, sólo un accidente en ese trayecto podía interrumpir este designio. Mas, la inexorabilidad de la muerte, la enfermedad y la decadencia de los cuerpos hizo pensar que acaso existía en la naturaleza una poderosa fuerza maligna cuyo único cometido era sustraer la energía de esos cuerpos hasta llevarlos a la descomposición, el hedor final. Este «olor a muerte»[4] determinaría en buena medida el anhelo por obtener sustancias aromáticas capaces de evitar este indicio postrero de un cuerpo sin vida, por eso uno de los últimos actos antes de sellar la tumba lo realizaba el sacerdote, aspergiendo perfume sobre el difunto para,  acto seguido, borrar sus propias huellas sobre el suelo de la cámara.
            Todas las credenciales religiosas del espíritu egipcio evolucionan desde un animismo primitivo hacia una suerte de urbanización doctrinal poblada de dioses imperfectos que interfieren confusamente en los dos planos de la realidad, el mundo de los vivos y  el de aquellos que no lo están. El estatuto que otorga la religión egipcia al par cuerpo y alma es el que hace posible este ámbito de credibilidad aunque parece que hay una urbanización de tipo espiritual con sus correspondientes gradientes, lo que complica un poco nuestra comprensión. El más importante es el Ka[5], curiosamente lo poseen hasta los dioses; Ra tiene hasta catorce Kas[6]. El Ka puede tomar alimentos, pero cuando por cualquier motivo carece de ellos se nutre de la representación gráfica de estos en las tumbas, de ahí la riqueza ornamental de cada una de estas. Otro componente es el Ba, alude más directamente a la propia espiritualidad humana que se considera indestructible. El Ba se relaciona directamente con el alma y su morada está en el cielo acompañando a los dioses. Este cielo, morada de los dioses, estaba situado sobre la tierra, como un techo, sostenido en cada una de sus esquinas por un pilar[7] protegiendo así la tierra de Egipto,  que estaba encajada a su vez en un valle rodeado de montañas. Un componente atípico y principal en estos impedimentos destinados a garantizar la inmortalidad es el corazón. El libro de los muertos contiene numerosos preceptos encaminados a evitar que el difunto sea privado de su corazón ya que este es la morada de la eticidad del hombre. La muerte es la separación de estos tres componentes: Cuerpo, Ka y Ba, pero para acceder a la vida futura es necesario volver a unirlos, por eso los antiguos egipcios temían morir en un país extranjero en el que no fuera practicada la momificación. Conviene en este caso ilustrarse sobre la historia de Sinuhé[8] que al final de su vida, pese a los riesgos, decide regresar de su exilio a Egipto para ser enterrado allí conforme a la tradición.
Decía Toda[9], un autor decimonónico español, que la naturaleza había proporcionado tantos bienes al pueblo de Egipto que le había hecho totalmente refractario a la idea de acabamiento pues “mi cuerpo es eterno y no perecerá ni se descompondrá[10]. Los egipcios incluso pensaban que se podía revertir el proceso de envejecimiento adecentando las señales de la decadencia física a través de un sabio uso de la cosmética y el acicalamiento. Una vida bien vivida podía perfectamente anhelar una longevidad centenaria sin padecer mermas intelectuales incapacitantes. La muerte no era esa tajante resolución de la vida sino solo una transformación de los niveles de la existencia que requería, eso sí, conservar el embalaje original para poder verificarse: el propio cuerpo. Es solo por eso por lo que conservaban los cadáveres.  
 Las peculiares características del espacio físico egipcio, sujeto a unas temperaturas extremas y bajo grado de humedad, permitieron que muchos cadáveres se mantuvieran aceptablemente conservados de forma natural. De hecho, los primeros rituales funerarios son deudores de estas condiciones extremas; tras envolver el cadáver en una piel o esterilla, se le introducía en un odre de barro y se le enterraba apuntando su cabeza al norte y sus pies al sur. El rostro quedaba vuelto hacia el este, hacia el Sol naciente, mientras que el cuerpo era colocado en posición fetal, de tal manera que se iba de este mundo de la misma manera que como a él llego……………………………



MESOPOTAMIA


……………………………Se observa que la procedencia de los fondos destinados a las excavaciones arqueológicas en esta zona no es neutra [sobre todo en el primer tercio del siglo XX] La proximidad de la cultura mesopotámica al paisaje bíblico impronta una naturaleza misional a los proyectos científicos, realizados en muchos casos por misioneros protestantes y eruditos judíos, ansiosos por aportar al texto bíblico una base de veracidad fáctica en un tiempo en el que la visibilidad social y la autoridad pedagógica la marcaba la ciencia experimental. La ciudad de Ur,  por ejemplo,  fue el origen de la familia de Abraham considerado por los hebreos como el primero de los patriarcas. Precisamente de Ur partiría Abraham en su camino hacia las tierras de Canaán, pero antes de llegar a su destino se detendría en la ciudad de Mari, la más occidental de todas las urbes de Mesopotamia, orillada al Éufrates. La ciudad tendría más de 2000 años de antigüedad cuando Abraham descansó en la misma. El último de sus reyes, pues se trataba de una ciudad estado, llamado Zimri-lim [1779-1759 a.C], así como su predecesor Yasmah-Addu [1810-1794 a.C] prácticamente se bañaban en perfume todos los días[11] mientras que numerosos gatos elamitas[12] ronroneaban por el palacio; la ciudad de Mari no fue esquiva al gusto de los poderosos por los animales y las plantas exóticas. Las rutinas higiénico cosméticas de ambos monarcas, así como probablemente las del harén,  imponían una regular fuente de suministros, a lo que parece responder un plantel de trabajadores coordinados por perfumistas. De las miles de tablillas que forman el llamado «Archivo Real de Mari», ubicada en la actual Siria, una, en particular, nos informa de los refinados gustos de estos personajes, inclinados al consumo de bebidas heladas. La trama comercial de Mari, un importante centro caravanero que ponía en contacto el Golfo Pérsico con el Mediterráneo,  permitía recoger nieve de las montañas durante el invierno y almacenarla en neveros en las proximidades del Éufrates  Esta prosperidad era debida en parte a  su estratégica situación[13], embocada hacia el occidente lo que le hacía receptora de los más delicados aromas de los entonces inmensos bosques de cedro y las sofisticadas esencias de la Península Arábiga, incienso y mirra procedentes de la mítica tierra sabea, actual Yemen. El comercio incluiría también bienes como el metal y la piedra tan escasos en Mesopotamia.
Entre otros datos las tablillas de Mari registran la actividad de  un perfumista de nombre «Nùr-ili», el cual recibía aceite de sésamo, lo enriquecía,  y al final entregaba en Palacio el producto aromatizado bien con mirto, ciprés u otro material obtenido por maceración y hasta la cantidad de 1000 litros por año[14]. Cabe señalar que tanto en la ciudad de Mari como en el resto de Mesopotamia, determinados oficios como el de perfumistas, prostituta y orfebre, si destacaban en su quehacer, podían prosperar en la escala social. Sus habitantes eran famosos por la elegancia de su vestimenta y el atildamiento de sus modos. La conocida como «habitación número 7» del palacio de Mari nos revela la presencia de dos bañeras de cerámica, cubierto el suelo con una mezcla bituminosa que lo hacía impermeable, lo que sugiere un sistema de evacuación de aguas. Esta información  da cuenta de la cotidianeidad palacial, el quehacer diario de sus habitantes y funcionarios que queda patente en las cartas que se cruzan dos funcionarios a cuenta de una compra-venta de vino para el palacio; la misiva es cursada  por un tal Habdu-Malik a su padre Iddiyatum —un personaje que se repite frecuentemente, pues al parecer ostenta algún cargo de naturaleza militar— Aparecen fragmentos de otra misiva a propósito de una compra de madera  para el palacio, en una operación comercial acordada entre Kibri-Dagan y Mukannišum  Entre las tablillas que los administradores de Mari inventariaron figuran varias partidas de aceite animal y vegetal[15]. Este último, extraído sobre todo del sésamo, era empleado principalmente en la higiene corporal además de la alimentación, pero sobre todo era el aceite por excelencia utilizado en la perfumería[16]. Medio siclo de plata sería el precio de una jarra de aceite.[17]

            Mari, que fue saqueada en el 1798 a.C. por Hammurabi, pertenecía al ámbito cultural sumerio y su palacio llegó a competir en magnificencia con la Babilonia de Hammurabi.  Algunos eruditos estiman con cierto cinismo que la extrema violencia y rapiña ejercida cuando se expugna una ciudad es conveniente arqueológicamente pues preserva la integridad de sus restos. Probablemente en su afán por silenciar todos los vestigios físicos del vencido, se intenta sepultar cualquier testimonio de aquel lo que permite a la tierra conservar lo que los hombres, en su absurda excitación, suponen entregar al olvido eterno. Los quince metros de altura de la muralla de Mari, abatidos por las tropas de Hammurabi se desplomaron sobre el témenos de la ciudad y las edificaciones anexas a la misma, ocultándolas, permitiendo así congelar un momento temporal. Otro percance, esta vez accidental, el incendio de la llamada casa de puzurum en la ciudad de Terqa [XVIII a.C], próxima a Mari, nos ha permitido corroborar cierta avidez por el material botánico singular. Me refiero a los restos calcinados hallados en este recinto y que se corresponden con los clavos de olor.  Los clavos son las yemas de las flores producidas por el Syzigium aromaticum, árbol originario de las Islas Molucas,  esto hace más insólita su presencia en la Alta Mesopotamia. Téngase en cuenta que Los primeros documentos sobre la utilidad del clavo se remontan a la dinastía Han en China,  [III a.C- III d.C] eran empleados en la odorificación del aliento,  pero como se ve la datación de la ciudad de Terqa alarga considerablemente las fuentes para este aromático[18]……………………………



EL PERFUME EN GRECIA

Sucede que cuando frecuentamos la historia de la Grecia Clásica se hace difícil dirimir el plano de la realidad del de la ficción. Será porque en Grecia había un numerosísimo elenco de dioses, semidioses, titanes, ninfas  y musas como habitantes.  Al parecer eran varios miles los sujetos vinculados al Olimpo de una manera u otra en un censo elaborado, sin mucho crédito,  durante el siglo XIX.  El mito se había ocupado de antropomorfizar todas las fuerzas de la naturaleza merced a esa numerosa cosecha de personajes que parecían mantener una suerte de vida paralela,  traspasando con frecuencia la delgada membrana que separaba el espacio de los hombres del de las quimeras. De entre esta pléyade de personajes fantásticos que se entreveran con otros que no lo son, nos quedamos con la figura deslumbrante de Helena de Troya, una mujer que llevó a Grecia al mismo límite del precipicio, y cuya belleza legendaria iba acompañada de un fabuloso perfume  que le concedía buena parte de su seducción. Al parecer esta fragancia había salido de las propias manos de Afrodita.  Helena de Troya no existió, pero Troya, la ciudad que hasta el siglo XIX parecía otra de las muchas entelequias griegas,  terminó por materializarse triunfalmente. Sus restos polvorientos se exhibieron como algo real gracias a la perseverancia del muy cuestionado Heinrich Schliemann que descubrió el emplazamiento de la ciudad entre 1870 y 1873, para lo cual no reparó en cometer numerosos destrozos colaterales.
            Troya se encuentra en la actual Turquía. Es una de las muchas ciudades de la  Antigua Grecia sitas  en el lado asiático del Mediterráneo.  Toda esta zona se conoce como Asia Menor y fue la puerta que utilizó Alejandro Magno para ingresar en la historia, y, de paso,  orientalizar la cultura griega. Alejandro no parece que buscara reconocimiento alguno a su buen gusto porque, aunque fuera producto del pillaje, ni siquiera utilizó en su provecho un baúl que contenía los mejores perfumes con los que Darío, el rey de los persas, solía ungirse. Persia era tan devota de los aromas que una de sus antiguas capitales, Susa[19],  recibía su nombre de los abundantes campos de azucenas donde estaba construida (Susa= šušan= lirio o azucena).  Pero Alejandro (siglo IV a.C.) era un guerrero refractario, formado en el rechazo y en la desconfianza hacia todo aquello que hiciera la vida más amable y cómoda,  cultivado mas bien en el arte de la guerra con sus severos y rudos códigos. Y es que todo, o casi todo lo que refiere a Alejandro Magno, coquetea con la leyenda, como su supuesta supervivencia al aliento venenoso de una hermosísima joven enviada por el rey persa Darío, la cual, se había hecho inmune a la ponzoña y el narcótico a fuerza de oler y digerir sustancias malignas como evoca una extensión medieval del mito[20] Su conquista de Oriente no es ya solo un viaje físico, sino que incluso se traduce en una sensualización de la épica que lo acompaña. Sin menguar en nada su valor, se produce una nuevo tipo de enaltecimiento, aquel que nos descubre su agradable olor[21]
             



ROMA


…………………..Pero junto a la opresiva muchedumbre, los espacios reducidos, la zozobra del vivir diario y el asedio físico y olfativo del espacio vital al que se veían condenados la mayoría de los romanos, había otros ciudadanos que podían recrearse en la reposada quietud de los horti, los jardines de Roma cuyo acceso, como es de suponer, no era público[26] en la mayoría de los casos y estaba restringido a la nobilitas[27] romana. Por supuesto que los emperadores romanos fueron extraordinariamente solícitos en la creación y mantenimiento de jardines. Augusto recibió de Mecenas [70-8 a. de C.][28], su íntimo amigo, el horti Maecenatiani sobre un terreno que en el pasado había sido utilizado como cementerio. Parece ser que Nerón contempló desde un antiguo mirador situado en este jardín el incendio de Roma[29]. Los jardines de Asinius Pollio [76 a. C-4 d.C.] [horti Asiniani][30] fueron confiscados por Tiberio, que iniciaría así un constante proceso de incautación de bienes de esta naturaleza por parte de la casa imperial por lo general situados alrededor e Roma. Conviene reparar en el horti Luculliani, o parque de L. Licinius Lucullus [118-56 a.C.], extravagante disipador[31] del último periodo republicano. Lúculo fue un segundón a su pesar, pues pudo destacar más de lo que lo hizo pero la historia no le supo, o no pudo,  hacer un hueco, saturada ya con las figuras de Mario [157-86 a. C.], Sila [138-78 a.C.], Pompeyo [106-48 a.C.] y Cesar. Lúculo se dedicó al epicureísmo los últimos años de su vida. Había fundamento epigráfico porque Lúculo expolió buena parte de las bibliotecas del Oriente e incluso, se cuidó de conservar los textos en el interior de armarios de cedro porque su madera aromática era un buen blindaje ante la agresión de los insectos. No era un pretencioso ignorante porque, además, hasta los leía, añadiendo el placer intelectual a otro tipo de goces como el culinario. Su aforismo sobre la cena que Lúculo va a tener con Lúculo nos da idea de la gran estima que sentía por el arte de la cocina. Tampoco hacía remilgos en el amor teniendo en cuenta que uno de sus libertos acabo por envenenarle al mostrarse desabrido con sus caricias Los jardines de Lúculo fueron un terreno fatalmente deseado por Mesalina que sembró tanta cizaña alrededor de su último propietario, P. Valerius Asiático [5 a.C - 47 d.C.] al que llevo a la desesperación obligándole a quitarse la vida[32]. Mesalina le permitió elegir el lugar donde instalar su propia pira funeraria dentro del recinto ajardinado, intentando, eso sí,  evitar en lo posible que las llamas dañaran alguna rama. El horti Sallustiani, producto de los despojos y saqueos que su primer propietario, Cayo Salustio[33], realizó como gobernador en el Norte de África, fue el favorito de los emperadores Vespasiano, Aureliano [214-275 d.C.] y Nerva [30-98 d.C.], este último, sapiente y moderado, eligió este jardín para exhalar su último aliento. Los jardines imperiales fueron muy numerosos y no solo se circunscribían al espacio comprendido por la ciudad de Roma, Capri, Tibur (Tívoli), Antium  o el de Trajano, en Centumcellae, la actual Civitavecchia.  Tiberio residiría de forma permanente en los jardines de Mecenas, Calígula [12-41 d.C] en el Lamiani y el horti sallustiani fue el elegido por Nerón y por Vespasiano[34]Caracalla [188-217] aventó los rumores sobre sus largas estancias en Roma, pero en realidad prefería las proximidades de los bosques y jardines de Laurente, por seguridad, pero también por gozar de la ilustrada compañía aromática del laurel que daba nombre al lugar[35]

          
Agradecería mostraras tus opiniones y eventual interés a  tomponceleon@vestivalia.com



[1] Hay una excepción como veremos; los restos de polvo espacial que impregnan los trajes de los astronautas y que son de una antigüedad imprecisa.
[2] W.H. Perking [1838-1907] Se trata de la cumarina
[3] Regalo de la vida humana. Juan Vallés [1496-1563]
[4] O “a suciedad” que es también una nota de desorden social como se encarga de señalar el papiro Leyden
[5] No existe, que sepamos, un texto canónico y doctrinal de la religión egipcia, por eso pueden darse datos cruzados e incluso inconsistentes y contradictorios. Elementos esenciales como el Ka, aparecen en algunos textos como un doble del hombre. En los periodos iniciales algunas tumbas poseían recintos especiales para el Ka, que era totalmente incorpóreo. El Ba moraba en el Ka y podía hacerse corpóreo a voluntad.  [Momificación y Embalsamamiento en tiempos de los faraones. R. del Castillo y Quartiellers Revista de Medicina y Cirugía Prácticas. 1909. Madrid] El discurso sobre las diferentes naturalezas del ser humano cuerpo y alma, y las instancias en las que se manifiesta, cuerpo, Ka y Ba tienen una posterior proyección en toda la filosofía griega.  Platón por ejemplo, veía al ser humano provisto de tres naturalezas anímicas.
[6] Lo pueden poseer hasta objetos inmateriales, como los edificios. C.J.Bleeker y G. Windendren. Historia Religionum. I. Pp 51-121
[7] Budge Wallis. (2007). El libro egipcio de los muertos. El papiro de Ani. Málaga: Sirio. 115
[8] Papiros de Berlín. La historia de Sinuhé. Mitos y cuentos egipcios de la época faraónica. Gustave Lefebvre. 2003. Akal Oriente Pp. 33
[9] Eduardo Toda La muerte en el antiguo Egipto. Estudios egiptológicos. M.Ginés. Madrid. 1887. 20
[10] Kłys M&Lech T&Zie ba-Palus J& Białka J. (1999). A chemical and physicochemical study of an. Forensic Science International, 217-228.
[11] La culture matérielle à Mari: les parfums. F. Joannès. pág. 254. pp 258-9. pp 262-265. También en Estética y religión. Segarra Crespo, D. (1990). La elocuencia de los aromas. Estética y Religión. El discurso del cuerpo y los sentidos. Revista de Filosofía, 459-480
[12] Elam, situada al suroeste del actual Irán, Es el germen de la civilización persa. Foster, K. (1998). Gardens of Eden: Exotic Flora and Fauna in the Ancient Near East. Legacies and Lessons. Bulletin Series, 320-329
[13] ...Y a los productos que elaboraba desde herramientas de toda naturaleza a la insólita fabricación de asfalto con la brea extraída del lago Hīt. El alquitrán se mezclaba con piedra y se utilizaba como pavimento. Sayce, A. (1900). Babylonians and Assyrians. Life and Customs. Londres: J.A. Craig
[14] Graziani Simonetta. (2012). “… e le asperse il viso con i profumi più inebrianti”. Profumi, seduzione e potere nella Terra fra i due Fiumi. En M. D'Acunto, Il profumi nelle società antiche. Produzione Commercio usi valori simbolici. Napoles: Pandemos. 122
[15] Cécile Michele. (1993). Le commerce dans les textes de Mari. Mari, Ébla et les Hourrites dix ans de travaux (págs. 385-426). Paris: Éditions Recherche sur les Civilisations
[16] Sămăssămū/Akadio y (ŠE.)GIŠ.Ì/Sumerio
[17] Kupper, J. (1982). Les prix a Mari. (J. Quaegebeur, Ed.) Studia Paulo Naster Oblata. Orientalia Antiqua II, 115-122
[18] Buccellati Giorgio & Bucellati M.K. (1983). Terqa: the first eight seasons. Les annales archéologiques arabes et syriennes. Revue d'archéologie et d´historie, 32,2,54
[19]  Mil cien montículos de tierra es lo que queda de ella.
[20] Diálogo de Plácides y Timeo de autor anónimo francés siglo XIII, sobre una supuesta correspondencia entre Aristóteles y Alejandro Magno.
[21] «… su cutis espiraba fragancia, y su boca y su carne toda despedían el mejor olor, el que penetraba su ropa. Si hemos de creer lo que leemos en las memorias de Aristoxeno» Plutarco. Vidas paralelas. Alejandro Magno. IV
[25] Plutarco. Vidas paralelas. Libro VIII. Foción. 22.3
[26] La ciudad disponía de espacios abiertos para el recreo y uso de todas las clases sociales.
[27] Mangas, J. (2010). Historia Universal. Roma. Barcelona: Vicens Vives p. 72. Aquí se traza una adecuada génesis de la oligarquía romana vista como un pacto  entre los plebeyos y los patricios, en torno al siglo IV a. C
[28] Además de su inventor, Sergius Orata, otro refinado romano, hubo un momento en el que Mecenas fue el único ciudadano de Roma que disponía en su baño del hipocausto, un sistema de calefacción bajo el suelo para sus baños.
[29] Suetonio, Tiberius 15, 1
[30] Sexto Julio Frontino. De Aquaeductu urbis Romae. 21
[31] Tras su muerte solo la venta de los peces que nadaban en las piscinas de sus villas reportó 40.000 sestercios. Varrón. De re rustica. 3.2.17
[32] Tácito. Annales XI,  1; XIII,  42. La historia presenta con frecuencia una irisación burlona. Este jardín le serviría a Mesalina, al poco tiempo, como cadalso toda vez que sorprendida en adulterio, Claudio harto de sus numerosas infidelidades, decidiría prescindir de ella. XI. XXXVII
[33] Hemos hablado de él páginas atrás. Historiador. Sostuvo que Roma perdió su superioridad moral a raíz de sus conquistas en Oriente, Grecia incluida.
[34] Frezouls, E. (1987). Les système palatial en Orient, en Grèce et à Rome. Les Julio Claudiens et le Palatin. En E. Levy (Ed.), Actes Du Colloque De Strasbourg (págs. 445-462). Leyden: Brill
[35] Herodiano. Historia del Imperio Romano después de Marco Aurelio. Libro I. XXXVI. 1985. Gredos.
[36] Plinio. Historia Natural XII, 111,113,123
[37] Flora Bíblico poética. J G. Talegón 442
[38] También conocido como bálsamo de La Meca
[39] La ley de la oferta y la demanda en un mercado totalmente desregulado impuso la segunda cosecha del incienso. Estrabón calculaba la producción de incienso en unas tres mil toneladas anuales como provecho de una sola cosecha al año. Posteriormente, y a la vista de la demanda, se establecieron dos periodos de cosecha al año. Plinio (Libro XII: 22) habla ya de dos campañas una primera en otoño, la tradicional, que recogía la goma del verano la más pura y brillante,   y una segunda, en la Primavera, menos exigente y de color rojizo. Sin embargo el precio de los dátiles se mantuvo artificialmente limitándose su cultivo. Estrabón X. VII. págs. 800
[40] Cinnamomum zeylanicum y Cinnamomum cassia,  ambas pertenecen al mismo género. Conocida popularmente como canela. La de mayor calidad se obtiene de  Sri Lanka. En lo sucesivo, y para mayor claridad, a pesar de pertenecer al mismo género, respetare las voces casia y canela.