La cama. La importancia de un mueble

historia social y cultural de la cama

 

LA CAMA EN LA HISTORIA


El autor aborda en esta propuesta narrativa una visión muy personal de la cama, un mueble tenido como simple y útil, pero aparentemente plano y reacio a literaturizarse.  Sin embargo, somos en extremo injustos con ella, pues lleva acompañándonos desde hace milenios por lo que se hace difícil regatearle un ensayo monográfico. Ahora bien, como observa el autor, no sin cierta ironía y humor, la cama, tal y como la concebimos, no es nada sin los accesorios que la acompañan. Sábanas, colchones, almohadas y otros accesorios, satelizan hasta tal punto el mueble que, a la postre, son los que dan entidad al enser. Todos estos objetos pueden ser historiados a su vez, pues podemos hacer hablar a las cosas, debido al empleo que se les ha dado, sobre todo, obligándolas a abandonar su estatus silencioso e inánime.  Incluso, se puede hacer reporte de la cama como una idea más amplia, como un lugar indefinido en un espacio que trasciende las cuatro tablas que forman su estructura y en el que pierde hasta su propio nombre, convirtiéndose así en el «lecho». El lecho es un concepto más amplio, difuso y poético, hasta el punto de que puede tenerse por tal los lugares más insólitos. Lecho y cama, al menos en español, son conceptos intercambiables, pero tienen un alcance bien distinto. Un banco en la calle, una cueva, un lugar bajo un árbol o un soportal, son lechos, pero no podemos decir que sean camas; todos son espacios que sortean la necesidad de un mueble especialmente diseñado para responder a nuestras necesidades confortativas. No todas las camas son iguales, se abre un abismo entre la cama del opulento y la del humilde que, incluso, se ve obligado a elegir, viéndose abocado a utilizar su cama como combustible si no quiere perecer de frio. Pero hasta los más poderosos enfrentan la cama con perspectivas diferentes, Isabel I de Castilla no podía dormir si no disponía de al menos seis o siete colchones, en tanto el zar Pedro «el Grande» prefería reposar su cabeza en la barriga de un criado, apurando así las resacas de sus diarias borracheras. Ahora bien, fuera de toda lógica, el ser humano incuba en lo más profundo de su ser una ausencia, un hueco en su estructura vital que le acompañará durante toda su vida y que le impide sentirse seguro y cómodo, aun cuando las condiciones materiales sean las más propicias. Añoramos el útero materno como aquel lugar en el que nuestro frágil cuerpo se sintió protegido y seguro durante nueve meses. Esa sería la cama esencial. A juicio del autor tres son los grandes empleos que damos a la cama. La respuesta está en el interior del libro. Espero y confío que sea de su agrado.

Jaime García.
El autor es colaborador habitual de la LaCasaMundo. La Historia Social y Cultural de la Cama se encuentra a la venta en tu tienda Amazon.


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