Historia de Las Reliquias. Una pasión pública ( Parte Primera )




Sabéis de alguna mujer a la que no le gusten los zapatos? Os proponemos una prueba: preguntad a vuestras esposas, a vuestras hijas y madres, nietas y suegras, consuegras, hermanas,  a vuestras vecinas, compañeras de trabajo… Si encontráis alguna que se muestre indiferente por este objeto, estáis de enhorabuena.  Habréis encontrado a ese uno por cierto de mujeres a los que estos accesorios de vestir no les causan impresión alguna. Salvando las distancias, puede decirse que ese gusto de alta intensidad, desproporcionado y sin mesura y que las deja indefensas ante un objeto, es la misma irreflexión que marcó a decenas de generaciones ante la existencia de las reliquias. Hemos elegido un cuadro de Michael Pacher que se encuentra en Austria, y que ilustra la circuncisión de Jesus. Hecho este que dio pie (mod. ofrecer ocasión o motivo para algo) al culto de una de las más curiosas reliquias: la del Santo Prepucio.

      Como veréis nos hemos cuidado de vincular estos fetiches exclusivamente al ámbito de la historia de las religiones porque como tendréis la oportunidad de verificar, estos objetos que parece que “son más de lo que son” (trascenderse a sí mismos, se diría académicamente) son también profanos. Laicos como gusta decirse ahora , si bien quizás con una diferencia, como ya se ha revelado por ahí: antes, las reliquias intentaban ilustrar episodios positivos y beneficiosos, ahora las más valoradas remiten acríticamente al exceso, la asociabilidad y la egolatría más insultante. Entre dos hitos de la mitomanía (salvando las distancias) como pueden ser el Santo Prepucio y el collage que John Lennon y Joko Ono regalaron a Elton John por su 28 cumpleaños pues hay un abismo. Entre el desatino del prepucio de Jesucristo y las majaderías de esta pareja pues...... casi nos quedamos con los restos de la circuncisión de Cristo. Aunque esto no deja de ser una opinión, y bien pudieramos quedarnos con ambos puesto que nadie nos pide elegir. 

     Que nosotros sepamos la fiesta de la circuncisión del Señor se celebra aún en la actualidad el día 1 de Enero, aunque de la misma se ha descolgado la del Santo Prepucio que se mantuvo hasta el año 1900. En este año el Vaticano la suprimió calificándola de singularidad inadecuada. Ya hablaremos del Santo Prepucio más adelante

     Reliquias hubo hasta en las  cavernas. Por supuesto en el antiguo Egipto donde las pirámides se convirtieron en un gran almacén de objetos con el fin de hacer mas llevadera la vida en el otro mundo… y en este, claro. En buena medida fueron saqueadas por bandidos anónimos y no tan anónimos vista la presencia de auténticos tesoros en los museos de París y Londres. En la America precolombina los mayas se esmeraban con los restos óseos, y para dar fe de ello os mostramos sendas y muy curiosas ilustraciones con huesos humanos tallados 



fémures mayas tallados. Lacasamundo.com
fémures mayas tallados


      Los budistas fueron y son unos grandes aficionados a los fetiches sagrados. No reparan en gastos a la hora de proteger sus reliquias, por ejemplo, el templo o pagoda de Shwedagon en Myanmar la antigua Birmania (un país hermosísimo), erigido para proteger ocho cabellos de Buda. ¡Ocho cabellos! para un edificio cuyas paredes se encuentran forradas con miles de laminas de oro, mientras que cinco mil diamantes y 2 mil rubíes cubren toda la superficie de la cúpula de este templo. 



Pagoda de Shwedagon, tiene más de 100 metros de altura y, en efecto, sobran las palabras.


     Nos admirábamos de que 8 cabellos de Buda hubieran inspirado este bello templo, pero es que uno solo de Mahoma requiere la presencia permanente del ejercito Indio, en la muy conflictiva Cachemira. Un Estado de mayoría musulmana entre un mar de hindúes, el templo de Hazratbal contiene esta reliquia del Profeta que ya fue robada en una ocasión.  En Turquia se conserva el estandarte sagrado y la tunica de Mahoma. Al parecer (y decimos esto con todas las reservas) el primero no era más que la cortina que ocultaba los aposentos de la mujer preferida del Profeta.  También se conserva la última huella de Mahoma en este mundo, aunque los exegetas de Mahoma, con su vehemencia religiosa, le han hecho resucitar hasta tres veces. La huella descansa bajo una cúpula dorada en la mezquita de la Roca en Jerusalén. Una ciudad tres veces santa. 



Hazratbal en Cachemira


     Jerusalén, junto a Roma, La Meca, y Benarés, en la India, forman el pulso espiritual del planeta. Jerusalén ha sido (y en cierta manera es) el gran proveedor de la mitomanía religiosa de la cristiandad. No podía ser de otra manera toda  vez que en ella padeció y murió Cristo. Capital tenaz de un pueblo, el judío, más tenaz todavía. 

     Tras sucesivas rebeliones e infinidad de conflictos gregarios (véase la desternillante versión que los Monty  Python realizaron sobre el sectarismo judio en La Vida De Brian)el emperador romano Adriano decidió reducirla a cenizas, con la esperanza de acabar de una ver por todas con una gente que se mantenía firme en su orgullosa fe de pueblo elegido. Cuando sólo polvo quedaba de aquella ciudad mandó en su lugar edificar sobre sus restos otra a la que llamó Aelia Capitolina. Vano intento. Dos mil años de historia enterrados que no olvidados. 

Piero de la Francesca. Hallazgo de la Vera Cruz


     En el 326 Elena, la madre del emperador Constantino fundador de Constantinopla y al que inútilmente había intentado convertir al cristianismo,  llevada por ese irredentismo con la que los advenedizos de cualquier fe o credo se suelen significar, visita Tierra Santa con el fin de recuperar todos aquellos objetos que fueron testigos de la vida de Jesús. Conseguía llenar de contenido aquella religión que tan firmemente había abrazado y a la vez hacia de Constantinopla un centro de peregrinación esencial.


Santa Elena fue nombrada emperatriz por su hijo Constantino. De origen oscuro y modesto fue repudiada por su marido y padre de Constantino: Constancio Cloro. Fue la única condición que se le puso a este último para ser nombrado Emperador.
      Los procedimientos empleados para ello no fueron todo lo píos con los que la hagiografía los ha pintado. La reliquia más santa de todas, la Vera Cruz o Lignum Crucis,  el madero sobre el que estuvo crucificado Cristo fue desenterrado probablemente de lo que fue el monte Gólgota, aunque existen severas dudas sobre la autenticidad de la misma, sobre todo porque la madre del Emperador había amenazado a todos los rabinos de Jerusalén con quemarles vivos si la cruz no aparecía. 





Continuara..........