Placeres de Italia: Sorrento ( II )

Placeres de Italia: Sorrento ( II )






SORRENTO


Decíamos en nuestra anterior entrada, que la carretera SS145 desde la autopista hasta la ciudad de Sorrento, brinda en su recorrido placeres y desdichas a partes iguales. Sea como fuere no será una carretera de esas que te deja indiferente, a su manera la ruta posee una personalidad que unos días maldices y otros agradeces. Por de pronto, han limpiado los túneles, cubiertos de bolsas de basura en nuestra anterior visita, y también los han iluminado, eso la hace menos sórdida. Pero la pesadilla de los conductores sigue ahí, en forma de una nube de motocicletas impacientes que te adelantan por los lugares más inverosímiles, y cuya habilidad hace buena la larga nómina de campeones italianos sobre las dos ruedas. Los encontraras por todos los lados en esta península. A veces, hemos pensado que los sorretinos son una especie mutante entre el humano y el motociclo. Que además están dotados, de forma natural , de un sentido de aprovechamiento del espacio, (en esta península no está de más) pues cada una de las maquinas es utilizada por dos o tres personas; a veces se incluye el perrito que se mantiene sobre la maquina en un extraordinario equilibrio. No hay otra forma de moverse por aquí. El mes de Agosto es un permanente atasco. Bastantes kilómetros antes de llegar a Sorrento se forma una retención que ya no te abandona hasta atravesar la misma en dirección ya hacia Positano, donde, por cierto, te aguarda otra. Los visitantes ocasionales tienen aquí una perfecta oportunidad para enfocar el día a día de los italianos, y eso que en Nápoles algunos no se consideran como tales. 

En Italia la mayoría de las playas son privadas, en la costa sorrentina también. Tienen su encanto, aunque si vas buscando arena aquí no la encontraras
Playa de Sorrento. En Italia la mayoría de las playas son privadas, en la costa sorrentina también. Tienen su encanto, aunque si vas buscando arena aquí no la encontraras.

     Es curioso porque aquello de los tópicos funciona, y si los buscas los encuentras -los tópicos, queremos decir- No sabemos en que proporción, pero vas buscando encuadres que ajusten con las imágenes prediseñadas que sobre este país existen. A veces, el tópico interesa y se explota, otras no tanto; la diferencia es que los tópicos en esta parte de Italia tienen cierta autenticidad, pero es fácil sacarlos de contexto. No es inusual sorprender a un conductor bloqueando la circulación dentro de un túnel, porque el niño está haciendo pis junto a lo que parece ser la salida de emergencia. Esta imagen, que de tan manida satura como tópico, es perfectamente real en un día de verano en esta atestada carretera, pero requiere una matización: el padre ha aprovechado una de las largas paradas que se producen, pero con tan mala fortuna que los coches han empezado a circular cuando el niño empezaba a mear. Muy entretenido, pero no merece una foto, porque quizás más adelante te encontraras que hasta los minusválidos en silla de ruedas ocupan la calzada de los automóviles, y son de los pocos que respetan los semáforos. Lo cierto es que no tienen mas remedio, un coche le impide el paso por delante, y su intrepidez no da suficiente como para ocupar el sentido contrario. Este esperpento es el resultado de unas aceras intransitables que le impiden circular por ellas, si eres observador, pronto te darás cuenta de que en algunas zonas de Italia los servicios públicos sencillamente, no existen. No es pues esta zona un lugar adecuada para gente en silla de ruedas, e incluso es complicada para las muletas, aunque hemos encontrado un par de ellas sobre una toalla que a su vez estaba tendida sobre la roca de una escollera en una zona de muy difícil acceso. 

Meta de Sorrento
Meta de Sorrento, Comuna vecina a Sorrento. Últimamente ha adquirido cierta notoriedad. Esta es su playa. Como se ve, las dificultades orográficas con imponentes paredes verticales, dejan un espacio muy escaso para el divertimento. Los fines de semana esta playa es un mar de sombrillas. Si se observa en la parte superior izquierda de la foto, se puede advertir la construcción de un hotel cuyas obras, al parecer, han sido paralizadas. Las olas entraban en la futura recepción.

     No sé a ustedes, pero a mi toda esta vida vista desde el cómodo asiento de un coche me vigoriza, parece que es una oportunidad única para sorprender ese paisaje humano desde la ventanita del auto sin interferir lo más mínimo. Como un científico de esos, creo que les llaman de campo, agazapados dentro de un refugio, dando fe de la vida animal tal cual es. Hasta he tenido la oportunidad de verificar varias cosas, y entre ellas destaco una: nadie utiliza la bocina. Como todo el mundo hace pirulas (infracciones de trafico) no se sienten autorizados a censurar al prójimo. Les bendigo por eso, y les ofrezco importación masiva de conductores cabreados de España; una especie insoportable, les advierto. Otra que he observado, es que en las carreteras de esta zona el mejor seguro de vida es el de las aglomeraciones; un coche detrás de otro en una larga fila que impide correr lo mas mínimo. Es una pesadez, pero ya les he dicho que garantiza la seguridad y el buen estado de animo. Esto no va a impedir que los motoristas te impacten a veces en los retrovisores, apurando tanto la distancia que, en ocasiones, claro, se dan. O lo que es aun peor, que en una de esas maniobras suicidas esos centauros te obliguen a empotrarte contra un arcén de unos cinco centímetros de ancho. Y eso exagerando, que el borde de la carretera viene con frecuencia limitado por la fachada de una casa o un murete de piedras, porque más allá puede haber un precipicio que termina en el mar. 
     Decía que prefiero la compañía de estos chiflados a circular por el sentido con menos tráfico, la mentalidad arrojada de un tipo muy preciso de italiano en la carretera, te puede dar más de un susto y obligarte a cederle el paso en contra de toda normativa, y con tan absoluta naturalidad que, a veces, el infractor pareces serlo tú mismo. No sé, puede que fuera el comentario de un italiano que veía a sus conciudadanos como excesivamente impacientes, lo que les lleva a invadir de este manera, con absoluto arrojo, el carril contrario. Y ello pese a que la carretera muestran en toda su longitud, esto es: 30, 40, cincuenta o sesenta kilómetros, una línea continua ininterrumpida. Que ingenuidad, si se respetaran las señales de tráfico todo esta zona quedaría paralizada. Su extraordinaria tensión vital, la pericia que da la costumbre, hacen que esta carretera no esté sembrada de cadáveres, vista la habilidad que utilizan para sortear el coche que viene de frente casi en el último segundo. Este ímpetu no impide tampoco comportamientos paradójicos, como el del autobús de línea detenido en la calzada, aguardando los titubeos de un perrito abandonado que había ocupado la carretera como senda, buscando el animalito desesperadamente a los suyos. En cualquier caso, y a pesar de su destreza, la especialidad médica más demandada por estas tierras es la del traumatólogo, o sea los carpinteros de la medicina. Los accidentes de tráfico son bastante chungos, (graves, severos) y entre el paisaje humano de los pueblos de la zona, es relativamente frecuente observar a este tipo de pacientes, mas bien jóvenes, con brazos o piernas rotos, cuando no ambos a la vez.