Mujeres en la Historia. Grandes Perfumistas en la Historia

Celestina, la única perfumista plebleya de esta entrada
Celestina, la única perfumista plebleya de esta entrada

El Perfume y las mujeres


En la actualidad las grandes empresas cosméticas disponen de un variado y sofisticado aparataje e instrumental, la experiencia, la técnica y el auxilio de las  ciencias químicas, la biología, cuando no, la medicina y la botánica. Pero seguramente una buena presentación olfativa no sería posible sin la sabiduría de las grandes narices, la sensibilidad y el conocimiento de los  perfumistas, de cuya sabiduría e intuición  ninguna casa cosmética puede prescindir. Es difícil matematizar estas geniales apreciaciones en una fórmula que siempre garantice el éxito, es aquí cuando los maestros perfumeros solo se pueden dejar llevar de su sapiente impronta, su intuición; un perfume es como una obra sinfónica con numerosos tonos que deben guardar entre ellos la correcta armonía. Elaborar un olor puede estar al alcance de cualquiera, pero un perfume solo queda al alcance de unos pocos. De hecho, un perfume requiere siempre de la intervención humana, no se da tal cual en la Naturaleza, digamos que es la antropomorfización del olor. Hace miles de años los templos egipcios disponían de su propia plantilla de maestros perfumistas, incluso, si acudimos al veterotestamentarismo[1] encontraremos la curiosa debilidad de Yahvé por los inciensos, y  como  fue inspirador directo de los componentes del oleo sagrado que solo a Él podía ser ofrecido. Es, en algún sentido, el primer perfumista de la Historia. Existe una leyenda ocupada en referir la gruta en la que Adán y Eva se refugiaron tras ser expulsados del Paraíso, allí guardaron todos los tesoros de la Tierra, y allí también depositaron las ofrendas que los Reyes Magos se ocuparían, siglos más tarde, en presentar a Cristo: oro, incienso y mirra. Los perfumes eran tan valiosos que incluso se atribuye a un error de traducción la presencia del oro entre dos sustancias odoríferas, por lo que se supone que bien pudiera no tratarse de  metal alguno, sino que en realidad los Reyes Magos solo ofrecieron a Cristo presentes olorosos, por lo que existía un tercer perfume desconocido. 

     
Cleopatra

Desde la mitología clásica surgen personajes como la mirra y el laurel, metamorfoseados en odoríferos vegetales desde su primitiva condición humana merced a la ocurrente, y bellísima,  inspiración de la mitología. Tanto la mirra como el laurel fueron desdichadas ninfas o princesas perseguidas por la fatalidad. Mirra es capaz, incluso, con su ultimo aliento de humanidad, de gestar y parir al hermoso Adonis. Perfume y feminidad caminan desde el principio de los tiempos extrañamente enlazados, no queremos decir, ni mucho menos, que el ámbito de los olores agradables fuera un círculo exclusivamente femenino, no, no es esto. Pero a veces, y a la vista de la estructura social del mundo, tal pareciera que las mujeres hubieran usado de él como de un arma infalible y devastadora que compensaba su inferioridad física; compañero habitual de la seducción. Hemos encontrado algunos personajes en la historia que han expresado su creatividad e inquietud a través del perfume, lo han hecho siendo mujeres; artesanas del olor. De una forma u otra inspiraron la creación de esencias únicas, compatibilizando su goce por las fragancias con el peso de su papel histórico, a veces tan formidable este último que ha terminado por ocultar esta faceta de su personalidad. Hemos encontrado cinco personajes, que por distintos motivos, iteran su experiencia vital en algún momento en torno al perfume se trata de la Reina Cleopatra, Asmat Banu Begum la suegra del Emperador Mogol Jahangir,  Umm al-Muqtadir Billah, madre del califa de Bagdad, Al-MuqtadirLa Emperatriz de Bizancio Zoe, y por fin, un personaje más próximo y modesto: La Celestina

ur jahan o Nur Jehar, hija de Asmat Banu Begam de la que no hemos encontrado imagen alguna, al igual que de Umm al-Muqtadir Billah, madre del Califa de Bagdad, Al-Muqtadir  +(895-932)
Nur jahan o Nur Jehar, hija de Asmat Banu Begam de la que no hemos encontrado imagen alguna, al igual que de Umm al-Muqtadir Billah, madre del Califa de Bagdad, Al-Muqtadir  +(895-932)

Zoe Porfirogéneta. Emperatriz de Bizancio +(978-1050)
Zoe Porfirogéneta. Emperatriz de Bizancio +(978-1050)

     Hay entre ellas una hilo conductor, el de su papel un tanto auxiliar en la historia; son las secundarias de la crónica del pasado, aunque a nosotros nos gusta hablar de discreción, de inteligencia en la sombra, porque buena parte de la deriva de los tiempos, aunque formalmente no esté suscrita por ellas, se debe a su determinación e inteligencia. Pero también cabe decir que no debemos confundir su situación de marginalidad con algún tipo de superioridad moral, eran hijas de su tiempo, tan déspotas como sus maridos, tan crueles como el momento que las toco vivir, y aún mas, su misma fragilidad pública las obligó en algún momento a ejercer con extrema vileza su autoridad, tras la que probablemente se escondía las mas de las veces su instinto de supervivencia. En la siguiente entrada nos ocuparemos de un personaje crecido en los harenes del Imperio mogol en la India, Asmat Begum

[1] Antiguo Testamento