Vivir en las alcantarillas.


COCODRILOS EN LAS ALCANTARILLAS

Las tortugas ninja son unos mutantes de alcantarilla. El siglo XX ha presenciado el nacimiento de un nuevo planeta subterráneo, el de las cloacas con unas condiciones especiales de luminosidad, densidad del aire, humedad, etc.  A través de ellas se canalizan desde sustancias radiactivas, ácidos de alto poder corrosivo, potentes venenos químicos, infinidad de organismos en descomposición. La foto  es la de un alligator refugiado del huracán Katrina en las alcantarillas de Nueva Orleans.

     Seguramente todo el censo bacteriológico del planeta tenga aquí un representante, siempre peligroso y a veces letal; un solo gramo de heces humanas  contiene casi 900.000 bacterias.  Desde las alcantarillas es posible monitorizar incluso el consumo de determinadas sustancias, legales o ilegales (cocaína por ejemplo) y si es preciso ir acotando el origen de su consumo hasta extremos muy precisos, tanto como la embocadura desde la que tú comunidad de vecinos vierte sus aguas negras a la red general de alcantarillado. La intimidad como se ve es una entelequia.  


     Si existe un reservorio o lugar donde en un próximo futuro  pudiera surgir el virus que probablemente acabará con la especie humana este es su lugar: las alcantarillas. Pensamos que Ridley Scott  se inspiró para su serie Alien en esas inquietantes y frías redes de tuberías, que en total oscuridad, recorren el subsuelo de las grandes ciudades y en las que no funcionan los móviles y donde hasta las ratas se han quedado ciegas de pura adaptación al medio. Un medio peligroso donde los haya. Jamás veréis a ningún profesional de las cloacas aventurarse sólo a través de las galerías. Suelen ir de tres en tres y con apoyo exterior, provistos de linternas con avisador de nivel de batería. La calidad del aire es tan baja que se hace difícil la respiración. Si has seguido las entradas de esta serie ya sabrás los muchos peligros que amenazan a una persona sólo por respirar este aire en extremo degradado.

Ulan Bator. Mongolia

     Un mundo aparte, o mejor dicho paralelo; residencia y albergue diario para los jóvenes indigentes, los llamados niños rata” de Ulan Bator, por ejemplo, la capital de Mongolia. Un lugar si me apuran incluso acogedor en el que refugiarse de las terribles temperaturas gélidas de la capital más fría del mundo. Un sitio en el que comer, dormir y hasta reproducirse y al final, como siempre, pues morir apalizado por la policía o víctima de algún conflicto por el espacio subterráneo, o bien disputando con otros por la pareja. En este mundo subterráneo las reglas sociales son totalmente ecológicas, es decir: la ley del más fuerte. Las alcantarillas de Ulan Bator son lugares hostiles ocupados en parte por una población de adolescentes lumpen y poliadictos a diversas sustancias. Mas o menos el mismo paisaje de abandono que sufren en las de Bogotá niños abandonados o huérfanos, dedicados a la pequeña delincuencia para sobrevivir y que temen mas al rugido del trueno que a la policía pues una tormenta tropical puede hacer subir rápidamente el nivel de agua y ahogarlos. 




En Colombia se les conoce como : gamines

      Las de Bucarest, la capital de Rumanía también alberga a jovencitos adictos al pegamento y otras sustancias. Muchos de ellos son “romas”; gitanos rumanos,  se degradan con tanta rapidez que no han cumplido veinte años y parece que tuvieran cuarenta. En Las Vegas también, bajo las salas de juego de los mil hoteles de la ciudad viven centenares de personas instalados también en los tubos de la urbe. Se agradece que sus condiciones sean mejores que las del tercer mundo pues hasta disponen de literas. Vistos los estrafalarios comportamientos que a veces imponen las sociedades de la abundancia a sus ciudadanos, casi se puede llegar a pensar que ese gusto por este tipo de residencia obedece mas al snobismo que a una autentica necesidad. Quién sabe, a lo mejor se está apuntando aquí una tendencia cool. Incluso hasta puede ser una buena idea vivir en estas galerías, vista la borrachera de derroche que puede asaltar a algunos afortunados que han ganado miles de dólares en los casinos y manifiestan su alegría lanzando monedas por la taza del water. 

Ulan Bator. Foto Live


     Pero si es seguro que no tendrán esa suerte los menudos bengalíes, los habitantes de Dakar, la capital de Bangla Desh, rebuscan en las alcantarillas en busca de ínfimos tesoros caídos por accidente en las cloacas. Dakar tiene incluso una particularidad añadida, está prácticamente a nivel del mar lo que impide la inclinación mínima de la red de alcantarillado de forma que hay que esperar a las lluvias del monzon para que sean estas las que en último caso se ocupen de sanear sus cloacas

    Hace algunos años la gendarme ría italiana descubrió que las alcantarillas próximas a la estación Termini en Roma  eran utilizadas por emigrantes ilegales del tercer mundo en busca de ese calor telúrico  proporcionado por la mierda de las ricas cloacas de Occidente. La misma Cloaca Máxima, también en Roma, todo un símbolo de la historia del saneamiento y con mas de dos mil años de antigüedad soportaba la presencia de una ocasional población de indigentes en su encuentro final con el río Tíber. Las  calles de las grandes ciudades españolas en los meses mas fríos, y sobre las rejillas de ventilación de los subterráneos, son utilizadas como lechos por los indigentes, una forma suave del hospedaje clandestino en las alcantarillas pero  sin duda pariente próximo. 


Alcantarillas. Las Vegas