Historia de las Reliquias. La Vera Cruz y El Santo Prepucio (PARTE II)

Historia de las reliquias. Lacasamundo


Historia de las Reliquias. La Vera Cruz y  El Santo Prepucio


El mundo de las reliquias es un espacio bastante estrafalario en el que han tenido cabida desde frasquitos con el aliento de San José, hasta artículos de mercería, como las braguitas del Niño Jesús. De todos ellos, a nuestro modo de ver, destaca uno cuya jornada solemne se celebraba el día 1 de cada año. En efecto, hasta el año 1900 la Iglesia Católica abría el año con la festividad del Santo Prepucio hasta que por lo visto, cansados ya de tanta monserga, decidieron suprimirla por inadecuada. Continuaremos con el Santo Prepucio mas abajo.   Pero antes recuperamos la historia de Santa Elena y La Vera Cruz con la que terminamos la primera parte de Reliquias Nos acompaña la imagen del panteón de Carlomagno, cuyo cuerpo incorrupto sorprende a Oton III que en el año 1000 había ordenado abrirlo

     Santa Elena es la arqueóloga de las reliquias y además sabia meter presión a sus operarios: la amenaza de quemar vivos a todos los rabinos de Jerusalén si no eran capaces de dar con los restos de la cruz. Pese a ello llevó su tiempo,  entretanto se ocupó de derribar el templo dedicado a Venus que se alzada sobre el Gólgota y que había mandado construir Adriano.

     Las malas lenguas hablan de que los rabinos, aterrorizados por las amenazas, se ocuparon en pocos días de presentar una cruz falsa convenientemente envejecida, pero nosotros nos inclinamos por pensar que no fue necesario en absoluto. Pensemos que, siendo como era el Gólgota el lugar habitual de las crucifixiones, era más que probable hallar numerosos restos sin necesidad de maquillar ni enmascarar madera alguna, con el fin de satisfacer el cruel misticismo de una arribista.

Santa Elena por Pedro Berruguete

     Según cuenta Eusebio de Cesárea, un erudito a medio camino entre el arrianismo(*) y los ortodoxos, la emperatriz Elena se hallaba acompañada en su cometido por el obispo de Jerusalén; Macario, el cual conocía la existencia de la inscripción INRI en la cruz de Cristo. Las excavaciones consiguieron recuperar un  resto en el que figura dicha inscripción, encontrándose en  sus proximidades hasta tres cruces. Confiados en los valores taumatúrgicos de la cruz y con el  fin de determinar cual de ellas era la autentica  recostaron a sendos enfermos sobre los restos, de manera que aquel que sanó primero verificó la santidad del madero sobre el que se le hizo reposar. Otra leyenda refiere que no era tal enfermo, sino un cadáver el que consiguió resucitar la Santa Cruz. Lo más probable, y dado que sólo se utilizaron clavos con Cristo y no así con los ladrones, es que se decidieran por aquella que presentaba huellas de estos en su superficie.

Verificación de la Cruz de Cristo. Berruguete

     Tierra Santa se mostró muy generosa en reliquias y  Santa Elena consiguió llenar Constantinopla,  la ciudad fundada por su hijo, con buen número de ellas, entre estas figuraba una parte de la Vera Cruz.

     La Vera cruz fue sacada de la Basílica del Santo Sepulcro que la emperatriz y su hijo, Constantino, habían mandado construir para ella, por el rey persa Cosroes en su toma de la ciudad. La mando colocar a sus pies en su palacio de Dastaguei para demostrar así su desprecio por los cristianos. Esto sucedía entre los años 613 y 614. Trece años después el emperador Heraclio lo derrotó, retornando el símbolo a su ubicación en la Basílica

     El santo Prepucio no es ni mas ni menos que ese trocito de piel sobrante resultado de la circuncisión infantil en determinadas culturas como la hebrea. No lo dicen las Escrituras, pero Cristo no resucitó completo, dejo en este mundo un pequeño resto de su circuncisión en forma circular

     No sabemos cómo, aunque vista la tumultuosa génesis de las reliquias todo puede ser posible. No sabemos, repetimos, cómo este trocito de piel llegó a manos de San Gregorio, el cual, alrededor del año 800 se lo regaló al Papa y quedó depositada en la Iglesia de San Juan de Letrán de donde siglos después, tras el saco de Roma, desapareció hasta que encontramos la santa reliquia en un pueblo próximo a Roma llamado Calcata…Me siguen?  Bueno, parece que lo retornan al Vaticano, pero no está tan claro, porque llega un momento en el que la reliquia se custodia en el Vaticano, en Calcata, en Santiago de Compostela..... Carlomagno también tiene uno, y para no ser menos afirma que se lo había entregado un ángel. También en Inglaterra, en Amberes: aquí por hacer la custodia mas popular se fundó incluso una cofradía. Y hasta Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia a la postre, en una de sus visiones místicas sostiene haber recibido de las manos de  Cristo el Santo Prepucio, en forma de anillo como símbolo de su unión ascética que no matrimonial, ante lo cual no sabemos muy bien qué pensar.


Afortunadamente una sonrisa es siempre bienvenida

     La Iglesia concede diez años de indulgencia para quien la venere, pero ojo, sólo a los peregrinos del Vaticano y Calcata, otro indicio de que la fe corre pareja con la actividad mercantil, en este caso las peregrinaciones, una fuente de actividad económica nada desdeñable en la Edad Media. Lo del Santo Prepucio se estaba convirtiendo en un pandemónium de cuidado. Los franceses hacen valer sus derechos. Los españoles también, les asiste la voracidad del más grande acopiador de reliquias, el rey Felipe II de España, las reliquias poseen un valor intrínseco, son las criptomonedas de la época y deberíamos ser prudentes en nuestros juicios. Cada tiempo fetichiza a sus mitos, no en balde hace algunos años se subastó un mechón de pelo de John Lennon  no aspirara al suyo. 

 En Calcata se estuvo celebrando la procesión de la circuncisión de Cristo mas allá de 1980, hasta que un buen día el párroco de la localidad puso de manifiesto que el Santo Prepucio había sido robado ¿Por quién? No se sabe. Pero casi estamos por agradecérselo.

     En la próxima entrada trataremos el saqueo de Constantinopla por una tropa tan ansiosa de reliquias que hasta llegaba a morderlas








(*) Los arrianos pensaban que Cristo poseía atributos divinos, pero no era divino en sí mismo





Continuará...